¡Y un botijo!
Solos
Hartita!!
1. Que no me mientan.
2. Que no me chupen la sangre ni la energía.
3. Que si me quieres, dímelo y si no di que me vaya: no me tengas al relente que no soy cántaro de agua (¡ay, si me quieres, ay, dímelo!).
4. Que si alguien necesita de terapia y no tiene dinero, que me lo pida, que se lo dejo, pero que yo no soy psicóloga, que no.
5. Que no me den penita, que yo odio la penita… ¡que a mi la gente no me da pena!
6. Que no es no, y sí es sí. No no es sí y sí no es no.
7. Que pá mi que la sinceridad está sobrevalorada, pero que si quieren sinceridad, pues ea, en to la boca con la sinceridad (¡Ay, qué desagradable! Ya, no haberme pedido sinceridad, no te jode)
Mea culpa a todos los que pensaban que yo era una tía de puta madre: vale, no lo soy. No es no. Y sí es sí. Venga, que sí, que soy muy mala, pero ya no lo voy a ser más, lo juro, voy a ser tan buena que, consciente de mi maldad y falta de educación y de compresión hacia los males ajenos, me retiro, señores, que me retiro, oiga. ¡Ya está! Todos contentos.
Es que estoy muy hartita. Y esta vez va en serio.
(¿Y ahora cómo quito yo toda esta mierda del teclado?)
Abra la boca
Ella me trata como a una niña chica, que es lo que le he dicho que soy. Tarda cuarto de hora en anestesiarme y me habla todo el tiempo. ‘¿A que no duele’? ‘noff buehg sifff u pogo’ Y me tiene hora y media con la boca abierta, pero no de sorpresa y admiración, no, que es me llena la bucal de cosas para que yo no pueda defenderme, al menos, de manera oral. Eso sí: no tiene feas muelas por las paredes y la consulta no huele a formol. Ella es maja pero, aunque no quiera, me desasosiega. Todos los lunes de mi vida se los he regalado ya, de antemano. Todos son suyos. Así que ayer decidí ponerme en modo masoca y abandonarme. Y, oye, muy bien. Tanto me abandoné que hasta he accedido a ponerme fierros en la piñata de arriba, sí, por salud, porque el apiñamiento dental trae cosas horrorosas como caida de dientes y muerte súbita. Que sí. Y que si no te curetas las encías se te caerán los dientes y fenecerás súbitamente, también. Y no es caro. Es muy asequible porque lo pagas a plazos y ni te enteras. Y la anestesia no duele, que es un pellizquito sólo. Y morderte la lengua dormida mola. Es chachi. Listo para sentencia: soy suya, si, y de nadie más… Y me gusta… Y me gusta… Y me gusta…
El gato robot y sus acompañantes
La tía de Guitarrista, hermana de madre de mismo que viste y tañe, es mujer gustosa de coleccionar artefactos varios, ya con forma de peluche, ya con maneras de rastafari. Y me explico. La tía de Guitarrista deja reposar en su sillón a un gato con aspecto de cansado (siendo gaditano se entiende, dicho esto sin pretensión de ofender). A mi los mininos me despiertan respeto: a este nadie podía despertarle pues, aunque su aspecto demostrara lo contrario, estaba muerto. No, no lo habían disecado: nunca estuvo vivo. Era un peluche robótico que, cuando le venía en gana, maullaba y se incorporaba lentamente dada su condición de autómata, proporcionándome uno de los sustos más grandes de mi ya, cada vez, dilatada vida. Los maullidos de gato eran reproducidos inmediatamente por un loro de peluche o vaya usté a saber de qué, con lo que el guirigay que se producía era de órdago ( el ‘animal’ reproducía con la voz de Constantino Romero, tal era su gravedad, cualquier sonido circundante). El periquito, vivo, se unía a la fiesta, tal vez protestón por la abundancia de plástico parlante. El día de nuestra vuelta, descubrimos a un rastafari encima del televisor que, portando un inmenso canuto, bailaba y cantaba algo de Bob Marley. Todo ello aderezado con fotos de la Vírgen del Carmen y la cara de satisfacción de la tía de Guitarrista ante la inmensidad de la apertura bucal de la os escribe. Espectacular. La palabra frikie ha recuperado, por fin, su orígen. Ni figuritas de Han Solo ni ‘¿has visto ‘Arma Fatal’?. La inventora del frikismo en toda su extensión, con todo su sentido y en toda regla, vive en un pueblecito de Cádiz, tiene ochenta y tres años y yo la admiro profundamente, la respeto y quiero ser como ella, si es que llego a sus edades. Antonia: yo te I love you!
A mi me da igual. Total, me lo voy a echar por encima…
Relativiza. Relájate, coño. Que la vida son dos días y uno lo pasamos durmiendo…
Minivacaciones: ¡ye increible!
Y yo que me vine del pueblo pá prosperar (historias de la crisis)
Antes tenía cara de parada… ahora tengo cara de gilipollas.
Cuando me comentaron lo del curro de auxiliar de producción me alegré una barbaridad (cámaras, actrices, actores… ¡esto es Hollywood!) y no pensé en ningún momento que la cosa fuera de “auxilio social”: auxíliame, auxíliame… ¿Qué coño soy, del Samur?
¡Si es que tengo la negra!…debe ser mi nombrecito!… y es que mi madre…¡Vaya mala hostia la tía: Blanquita me pone y yo con el futuro más negro que un angoleño! ¿Pues no me pide el infraser este que le localice en una hora (de reloj) a cuatro concursantes para el concurso “cuatro por cuatro no siempre es dieciséis”? ¡¡Que son las diez de la mañana, joder! ¡Que la gente tiene cosas que hacer, joder! ¡Que la esclavitud se abolió hace un siglo, joder! ¡Que cada vez que entro por la puerta lo primero que veo son algodonales blancos, joder…blancos….Si es que tengo el altavoz de megafonía tatuado en la oreja: ¡Blanca Palomino acuda al plató! ¡Blanca Palomino acuda a maquillaje!… ¡Yo antes sí que era blanca, no como ahora…que se me está poniendo una mala hostia de menstruación perpetua!
Y es que este curro es como un taller de chinos, que entras por la mañana y ya sabes que te quedas a dormir… ¿Pero dónde cojones pillo yo ahora a cuatro incautos (porque hay que ser incauto pá venir a un programa de éstos….) ¡Hostia!… ¿Incautos, he dicho? ¡Ya está!… Voy a llamar a la tribu “Paco Martínez Soria”… a saber: el tío Paco, la tía Manuela, el primo Juan José… ¡ay, no! Que ese no se despega de la burra ni que lo maten y esto no es “Hotel Glam”, pues… ¡ya lo tengo! ¿A qué llamo a don Jerónimo, que siempre soñó con ser como el padre Apeles, que tiene toda la sacristía llenita de fotos del ipo (bueno, y de algún menor, que todo hay que decirlo)? ¿A que le llamo?… ¡A que le llamo! Pues le llamo… y… me falta uno… ¡Ya está: la madrina Lucre, que es una frikie rural que te cagas!
Y cada vez que me acuerdo de por qué estoy aquí me entran unas ganas de cortarle los huevos al Luis: 10 años de novios y el hijo de puta se lo llevaba haciendo tres años con la Carlota…. Si no llega a ser porque no soporto ver su cara, me quedo en el pueblo… ¡que aquí no se me ha perdido nada! Pero, claro, si es que todavía me acuerdo de los paseos por el prao, de los arrumacos en el prao, de los revolcones en el prao… ¡con esa zorra! Y luego vente a Madrid y deprímete y no pegeus ojo… y ve la tele toda la noche… y, bueno, empiezas por poco… que si la cama Restform… que si el Apflex… que si el escurridor del verduras… que si el Anal Intruder… que si pagas en cómodos plazos… que sin intereses… ¡que 6.000 euros en un mes! ¡Y del escurridor a auxiliar de producción! ¡A pagar la deuda… pero es que estoy pagando hasta la deuda de Hitler con la humanidad!
¡Dios!… Sr. Gutiérrez… “si hay que encontrarlos se encuentran”… “¿Cuándo le he fallado yo a usted, Sr. Gutiérrez?”… ¿PUES NO ME DICE QUE SIEMPRE? ¡Ahora quiere que le consiga para mañana a primera hora 24 conos de tráfico! Pero, ¿de dónde cojones saco yo 24 conos de tráfico para el infraser este?
¡Pues nada, a llamar al servicio gratuito de Amena pá que digan qué carretera está en obras y a llamar al Pakito pá que me ayude a robar 24 conos de tráfico, ná menos!
Ya me lo estoy imaginando: ¡coño, Blanquita Zurraspa! ¡Pues no voy a poder ayudarte, cielo, que todavía no me han dao la condicional!… Y al final me tocará vestirme de negro asfalto e irme a las cuatro de la madrugada a la nacional vete tú a saber cuál a robar 24 conos de tráfico pá la serie: “Policías de Lavapiés”. Si es que… auxiliar de producción, delincuente habitual… pongo la puta, pongo la cama…
¡Hostia! ¡Llevo diez minutos dándome la brasa a mi misma y me quedan cincuenta minutos (de reloj) pá localizar a la tribu “Martínez Soria” y ponerles un autobús pá Madrid!… ahora, el infraser se va a cagar… ¡Que él no conoce a la Palomino´s family!
¿No quiere audiencia! ¡Se va a jartar!
La crisis me pone
Esto de la crisis, que en japonés significa ‘oportunidad’ me ha hecho reflexionar mucho (la crisis y la muela del juicio que me tiene en cama desde el lunes, antibioticada toda yo y cliente el mes del Ibuprofeno 600). Podemos llorar y llorar, lamentarnos en el desierto y encerrarnos en nosotros mismos (yo es que no me caigo tan bien para encerrarme, horror, en mi misma) o verle el lado bueno como Bryan (¡y mi mujer tambien!) e intentar sacarle partido al asunto. Venga, voy a compartir mis ideas con vuesencia:
1 Se acabó la garrafa: licores en casa de uno o de otro. Ahorráis… ¡Bye, bye, crisis!
2 ¿Escandalizados por la subida del precio de la cerveza? Salida comunal el jueves al Día y adquisición de latas de Mahou a precios populares. Ahorráis… ¡Bye, bye, crisis!
3 ¿Cuántos DVDs descansan sin ser vistos en vuestras estanterías? ¡Pues, hala, los sábados: cine forum, como los gafapasteiros! Ahorráis… ¡Bye, bye, crisis!
4 ¿Creéis que a Ferrá Adriá le salió la deconstrucción del, nunca mejor dicho, aire? Seguro que un día se le acabó la materia prima y empezó a hacer el gilipollas con las cuatro movidas que le quedaban. Aprended a cocinar sobras, abrís una página web, las publicáis, ‘Gallina Blanca’ mete publi, le cobráis… ¡Bye, bye, crisis!
5 Lo mismo le pasó a Ághata… ¿miedo al rídículo o a ser distinto? Nada de eso. Revisión de armario, cuatro puntaditas, paseito por la calle Fuencarral (o cualquier zona snob de vuestras localidades) y lo mismo creáis moda y tendencia. ¡A la tele! Le cobráis… ¡Bye, bye, crisis!
6 Se joden las cosas… Más jodidas no pueden estar (grifería, paredes que se caen…) Investigación: prueba error: Ñapa cutre. Satisfacción y mérito por superación individual. Una pasta ahorrada en psicólogos y ñaperos ‘pofesionales’. Ahorráis… ¡Bye, bye, crisis!
7. No hay curro. El que duerme no gasta. Es bueno para el organismo, depura, te deja la piel de puta madre, te quita las ojeras y las bolsas… Ahorráis… ¡Bye, bye, crisis!
8. Depresión. Está feo compartirla y dar la tabarra a los colegas. No les llamas. No gastas teléfono Ahorráis… ¡Bye, bye, crisis!
9. La comida escasea. Bebes más agua para compensar (el agua, machos, no es tan cara. Del grifo, digo). Adelgazas. Vientre plano. Más año de vida. Ahorráis… ¡Bye, bye, crisis!
¡Si es que no hacéis más que quejaros, coño!