El poder pincha
Ahí estaba el trono, traspasado por afiladas espadas de los que había ido dejando atrás. Los reyes morían pero el trono permanecía estático, majestuoso, letal. Nadie parecía darse cuenta de que el poder era incómodo, que corrompía, que exigía sangre a cambio de permanencia. Todos anhelaban cortarse la piel con sus miles de agujas oxidadas. Venderían su alma al diablo sólo por notar el frío asiento en sus blandos culos por una vez en su vida.
Mientras tanto los que no veían el poder como una alternativa miraban impasibles cómo los aspirantes se mataban, se vendían, se herían, se mentían… sin poder hacer nada. Víctimas de la codicia de personas que sólo guardaban su alma por si había de ser cambiada por favores. ¿Si unas espadas cruzadas no les hacían cambiar de opinión, cómo iban a hacerlo aquellos que se limitaban a esperar un cambio de rey? Un cambio que traería lo mismo: más aspirantes que controlarían mediante mentiras y las mismas caras inocentes esperando ser controladas.
Cuando uno de los reyes que se sentaban en el trono se volvió loco, decidió darle voz a los que miraban desde más allá de las almenas, los que gritaban que tenían hambre y frío… Y estos pudieron decidir mediante un sistema de consenso controlado por los ministros de rey. Lo que no sabían los pobres desgraciados es que el sistema estaba corrupto antes de nacer, y pensaban que su voz iba a ser escuchada, que ellos decidirían quién se sentaba el puntiagudo asiento.
Y, sí, llegó una aparente calma, pero los bufones, que así los llamaban los inquilinos del poder, empezaron a darse cuenta de que el hambre y el frío eran los mismos que antes.
Así pues, decidieron unirse asegurarse de que los que se sentaran en el frío y aparentemente incómodo asiento sintieran en sus nucas el aliento de quienes los habían puesto allí y que tuviesen la certeza de que esos mismos podrían arrebatarles el poder si el hambre y el frío continuaban. Pero entre los bardos había gente que tenía miedo al poder real, ese que no necesita de amenazadores tronos para ser llevado a cabo.
Y el reino volvió a teñirse de rojo y azul.
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Gran metáfora, a fe mía. Por cierto fía, ¿no estarás leyendo demasiadas novelas de caballería? A ver si cualquier día de estos vas a entrar en Sol a lomos de un rocín y con una bacía de barbero. Te convertirías en todo un símbolo del movimiento, eso sí. Y en la reina del youtube.
Alonso Quijano dixit: siempre he querido ser la reina del youtube, así que no me des ideas, no me des ideas…
Jajajajaja, ¡cómo se nota qué libros estás leyendo! Winter is coming!
Yo espero que el invierno que tenemos, llegue pronto a su fin o al menos que se acerque más a la primavera, esa primavera que el Sol calienta, alienta… ya sabes. Con el Sol los huesos duelen menos, las almas se alegran y los cambios llegan. Vestiré de verde esperanza hasta que me la arranquen a jirones… ¡A ver si pueden!
Ósculos,pues.
No quiero resultar desagradable, pero esta semana el desánimo inunda mi armadura: el sol, tomado sin control, da cáncer… La semana que viene seguro que estoy más optimista, lo juro… Hoy es que como que no…
Pero que sigo apoyando… aunque en plan agorero, sigo apoyando…
Ya, bueno, no eres ni la primera ni la última que piensa en eso. Yo a ratos también sucumbo y agorera soy un rato, sobre todo desde que he visto que todo se desinfla porque no hay propuestas definitivas y todo se desvirtúa un poco… Ainsss!
Y, lo último, las carpas de terapias naturales, que, digo, yo, ¿qué tendrá que ver las velocidad con el tocino? Oye, que son ellos los que están allí y yo muy a gusto escribiendo esto desde mi casa y, que sí, que quiero creer que esto va a algún lado, pero empiezan a repetirse clichés que no me molan. Insisto que no soy quien para hablar, pero que yo pensaba que hoy iba a estar más animada y nain de nain… Necesitaré un poco de sol (va a ser eso)…