Minivacaciones: ¡ye increible!

Desaparecida estoy, perdida en la autocomplaciencia (esa que se debería quedar en casita sin ser hecha pública), atiborrada de antibióticos y, por ende, antifúngicos; repletita de vitaminas naturales y con una mala hostia que me río, qué digo, me descojono de Atila y de su ejército de Hunos (los míos son los Otros, que tienen aún más mala follá), a punto estoy de tocar fondo y he decidido que antes de que estalle el Obús me voy a Cádiz mañana a rasacarme las miserias. Ojalá haga malo, truene y llueva y así pueda justificar lo de no haber ido a la playa (me la va pelando la playa), que yo voy a Cádiz a ver a la familia de Guitarrista y a comer camarones (aunque algunos hayan muerto). Después pienso seguir recluida en Denostada, lugar al que le voy cogiendo cada vez más cariño, para huir de procesiones y demás mandangas (véase que voy a Andalucía justo antes del deceso cristiano) hasta que me salga moho. Y luego… pues no lo he pensado  porque, con Bogart, no hago planes con tanta antelación. Si se me aparece la Virgen (¡la Virgen!) en una sartén se lo haré saber. Disfruten si quieren y si pueden. Yo sigo a lo mío hasta que que caiga bien a mi misma y me convierta, por fin, en mi mejor amiga (si lo consigo no prometo narrarlo aquí, que ye cosa muy personal). ¡A más ver!



Y yo que me vine del pueblo pá prosperar (historias de la crisis)

Antes tenía cara de parada… ahora tengo cara de gilipollas.


 

Cuando me comentaron lo del curro de auxiliar de producción me alegré una barbaridad (cámaras, actrices, actores… ¡esto es Hollywood!) y no pensé en ningún momento que la cosa fuera de “auxilio social”: auxíliame, auxíliame… ¿Qué coño soy, del Samur?

 

¡Si es que tengo la negra!…debe ser mi nombrecito!… y es que mi madre…¡Vaya mala hostia la tía: Blanquita me pone y yo con el futuro más negro que un angoleño! ¿Pues no me pide el infraser este que le localice en una hora (de reloj) a cuatro concursantes para el concurso “cuatro por cuatro no siempre es dieciséis”? ¡¡Que son las diez de la mañana, joder! ¡Que la gente tiene cosas que hacer, joder! ¡Que la esclavitud se abolió hace un siglo, joder! ¡Que cada vez que entro por la puerta lo primero que veo son algodonales blancos, joder…blancos….Si es que tengo el altavoz de megafonía tatuado en la oreja: ¡Blanca Palomino acuda al plató! ¡Blanca Palomino acuda a maquillaje!… ¡Yo antes sí que era blanca, no como ahora…que se me está poniendo una mala hostia de menstruación perpetua!

 

Y es que este curro es como un taller de chinos, que entras por la mañana y ya sabes que te quedas a dormir… ¿Pero dónde cojones pillo yo ahora a cuatro incautos (porque hay que ser incauto pá venir a un programa de éstos….) ¡Hostia!… ¿Incautos, he dicho? ¡Ya está!… Voy a llamar a la tribu “Paco Martínez Soria”… a saber: el tío Paco, la tía Manuela, el primo Juan José… ¡ay, no! Que ese no se despega de la burra ni que lo maten y esto no es “Hotel Glam”, pues… ¡ya lo tengo! ¿A qué llamo a don Jerónimo, que siempre soñó con ser como el padre Apeles, que tiene toda la sacristía llenita de fotos del ipo (bueno, y de algún menor, que todo hay que decirlo)? ¿A que le llamo?… ¡A que le llamo! Pues le llamo… y… me falta uno… ¡Ya está: la madrina Lucre, que es una frikie rural que te cagas!

 

Y cada vez que me acuerdo de por qué estoy aquí me entran unas ganas de cortarle los huevos al  Luis: 10 años de novios y el hijo de puta se lo llevaba haciendo tres años con la Carlota…. Si no llega a ser porque no soporto ver su cara, me quedo en el pueblo… ¡que aquí no se me ha perdido nada! Pero, claro, si es que todavía me acuerdo de los paseos por el prao, de los arrumacos en el prao, de los revolcones en el prao… ¡con esa zorra! Y luego vente a Madrid y deprímete y no pegeus ojo… y ve la tele toda la noche… y, bueno, empiezas por poco… que si la cama Restform… que si el Apflex…  que si el escurridor del verduras… que si el Anal Intruder… que si pagas en cómodos plazos… que sin intereses… ¡que 6.000 euros en un mes! ¡Y del escurridor a auxiliar de producción! ¡A pagar la deuda… pero es que estoy pagando hasta la deuda de Hitler con la humanidad!

 

¡Dios!… Sr. Gutiérrez  “si hay que encontrarlos se encuentran”… “¿Cuándo le he fallado yo a usted, Sr. Gutiérrez?” ¿PUES NO ME DICE QUE SIEMPRE?   ¡Ahora quiere que le consiga para mañana a primera hora 24 conos de tráfico! Pero, ¿de dónde cojones saco yo 24 conos de tráfico para el infraser este?

¡Pues nada, a llamar al servicio gratuito de Amena pá que digan qué carretera está en obras y a llamar al Pakito pá que me ayude a robar 24 conos de tráfico, ná menos!

Ya me lo estoy imaginando: ¡coño, Blanquita Zurraspa! ¡Pues no voy a poder ayudarte, cielo, que todavía no me han dao la condicional!… Y al final me tocará vestirme de negro asfalto e irme a las cuatro de la madrugada a la nacional vete tú a saber cuál a robar 24 conos de tráfico pá la serie: “Policías de Lavapiés”. Si es que… auxiliar de producción, delincuente habitual… pongo la puta, pongo la cama…

¡Hostia! ¡Llevo diez minutos dándome la brasa a mi misma y me quedan cincuenta minutos (de reloj) pá localizar a la tribu “Martínez Soria” y ponerles un autobús pá Madrid!… ahora, el infraser se va a cagar… ¡Que él no conoce a la Palomino´s family!

 

¿No quiere audiencia! ¡Se va a jartar!

 

 

 

 

 

 

 

 

 



La crisis me pone

Esto de la crisis, que en japonés significa ‘oportunidad’ me ha hecho reflexionar mucho (la crisis y la muela del juicio que me tiene en cama desde el lunes, antibioticada toda yo y cliente el mes del Ibuprofeno 600). Podemos llorar y llorar, lamentarnos en el desierto y encerrarnos en nosotros mismos (yo es que no me caigo tan bien para encerrarme, horror, en mi misma) o verle el lado bueno como Bryan (¡y mi mujer tambien!) e intentar sacarle partido al asunto. Venga, voy a compartir mis ideas con vuesencia:

1 Se acabó la garrafa: licores en casa de uno o de otro. Ahorráis… ¡Bye, bye, crisis!

2 ¿Escandalizados por la subida del precio de la cerveza? Salida comunal el jueves al Día y adquisición de latas de Mahou a precios populares. Ahorráis… ¡Bye, bye, crisis!

3 ¿Cuántos DVDs descansan sin ser vistos en vuestras estanterías? ¡Pues, hala, los sábados: cine forum, como los gafapasteiros! Ahorráis… ¡Bye, bye, crisis!

4 ¿Creéis que a Ferrá Adriá le salió la deconstrucción del, nunca mejor dicho, aire? Seguro que un día se le acabó la materia prima y empezó a hacer el gilipollas con las cuatro movidas que le quedaban. Aprended a cocinar sobras, abrís una página web, las publicáis, ‘Gallina Blanca’ mete publi, le cobráis… ¡Bye, bye, crisis!

5 Lo mismo le pasó a Ághata… ¿miedo al rídículo o a ser distinto? Nada de eso. Revisión de armario, cuatro puntaditas, paseito por la calle Fuencarral (o cualquier zona snob de vuestras localidades) y lo mismo creáis moda y tendencia. ¡A la tele! Le cobráis… ¡Bye, bye, crisis!

6 Se joden las cosas… Más jodidas no pueden estar (grifería, paredes que se caen…) Investigación: prueba error:  Ñapa cutre. Satisfacción y mérito por superación individual. Una pasta ahorrada en psicólogos y ñaperos ‘pofesionales’. Ahorráis… ¡Bye, bye, crisis!

7. No hay curro. El que duerme no gasta. Es bueno para el organismo, depura, te deja la piel de puta madre, te quita las ojeras y las bolsas… Ahorráis… ¡Bye, bye, crisis!

8. Depresión. Está feo compartirla y dar la tabarra a los colegas. No les llamas. No gastas teléfono Ahorráis… ¡Bye, bye, crisis!

9. La comida escasea. Bebes más agua para compensar (el agua, machos, no es tan cara. Del grifo, digo). Adelgazas. Vientre plano. Más año de vida. Ahorráis… ¡Bye, bye, crisis!

¡Si es que no hacéis más que quejaros, coño!



Las cloquetas

Como sea que la crisis afecta a Madame… Bueno, vale ya de literatura barata en tercera persona… Como no tengo un puto euro de más y sí varios de menos, decidí ayer hacer una masa de cloquetas con los restos del pollo asado, marca Día, y unos huesos de jamón del güeno, de cuando no existía la crisis, que dormitaban, cual Walt Disney antes de que se supiera que no está crionizado sino fosilizado, en el congelador. Total, que como soy de hacerme mucho caso pues soy mi propia jefa (así lo demuestra el recibo mensual de autónomos) me dispuse hoy mismo a dar forma a tan blanca masa, sólo estropeado su albor por tropezones de jamón (el pollo se encuentra disuelto en el resto). Bato dos huevos y pongo pan rallado en un plato. Error: carezco de tal (y me estoy refiriendo al pan rallado, no al plato). Una persona en su sano juicio acudiría al oriental ultramarinos que hay a treinta segundos, velocidad crucero, near home, pero yo, por no quitarme la bata guatiné, los rulos, las gafas y demás accesorios decidí, en un alarde de resolución, fabricarme el pan e, incluso, rallármelo. Bueno, el pan venía de fábrica en forma de tostadas. Manos a la obra. A la media hora el suelo de la cocina parece un comedero de patos (gustan los palmípedos de yantar pan) mientras que en el plato abundan tropezones gordos de tan básico alimento. Bien, no importa. Re-rallo lo mal rallado y camino haciendo ruido por la cocina (l de las manos desolladas me lo ahorro por no herir la sensibilidad de los lectores, en el caso de que hubiera o hubiese). Paso al salón y ya mi casa es un paraíso del serrín comestible. Cuando en el plato ya hay una escasa pero, a mi parecer de ahorradora, suficiente cantidad de pan, me dispongo a dar forma a las cloquetas. Ni Cristo, oiga. Las muy putas se deshacen en el huevo. Busco la pistola para lo del tiro, qué gracia, y recuerdo que en Ejpaña no está autorizado el uso de armas. Suspiro. Después de una hora, more or less, consigo: rallar más pan (me he quedado sin tostadas), medio moldear una masa informe de bechamel suavísima, eso sí y resbalarme con las migas del suelo. Las cloquetas han ido al congelador y han hecho buenas migas, nunca mejor dicho, con Walt (esto es una licencia). A las dos y media de la tarde tenía kilo y medio de masa ingente congelada y nada qué llevame al gaznate, la casa llena de pan rallado homemade y dos lágrimas asomando por el lagrimal (también repleto de pan rallado, esta vez acompañado de restos de huevo). Me voy a la ducha. ¡Qué me aproveche!