La noche en blanco

El sábado no tenía yo cuerpo más que para pegar gritos. Tres semanas ininterrumpidas de curro desquician a las más pancha, y no suele ser mi caso. Lo de ser pancha, digo, que soy más Villa que Pancha y más terremoto que de Alcorcón. Como había de quedar con el insigne morador de Terrassa, Davidik, para que me pasase unas cosas relacionadas con el Pressing Catch, y hasta aquí puedo leer, ya si quiere el susodicho que se explaye, hube de abandonar Denostada con la sensación de dejar atrás momentáneamente toneladas de fuel en forma de words inacabados. Encima era la cultural Noche en Blanco del amigo gafotas y no me hacía nada compartir aire con tanta peña. Pero pensé que Davidik tendría planes, que los tenía, y que podría irme a casa pronto después de compartir cañas con dos buenos amigos. La cosa fue que acabamos los cuatro (Sumen: he hablado de cuatro personas) en casa de los que no somos ni Davidik ni yo, o sea, en casa de ellos, dos… celebrando la noche blanquecina con licor de orujo… blanco. Y mucho. Tanto, que a las cuatro de la matinal salíamos el de Terrassa y yo por la puerta de los dos buenos amigos, y todavía, en el periplo de buscar un medio de transporte que nos llevara a mi casa (le invité a pernoctar. A Davidik, sí) pudimos ver algo de la cultural noche: un rubí de Lancome…O yo qué sé… que olía a perfume… O vete tú a saber, y la foto de la luna colgada del edificio de Plaza de España, de Chema Madoz… ¡Y ya! A las seis de la mañana conseguimos meternos, yo en mi cama, Davidik, en mi sofá, después de pasar más frío que un esquimal en pelotas en medio del Polo. Hasta donde yo sé, Davidik está vivo y dando clases (creo). En Terrassa, sí.
This entry was posted on Monday, September 15th, 2008 at 11:25 am and is filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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