Otra de casualidades

Efectuamos ayer el concierto con gran algarabía y bastante desconcrentración (y desconcierto) por mi parte, la verdad. Yo viví un concierto extraño (dios, la estoy cagando, mierda, se aburren, joder, vaya gamba…) y, al parecer, las personas, que son generosas, vivieron otro más benévolo para con mi persona. Es por ello que grito: ¡viva la gente, la hay donde quiera que vas! (menos mal, si no esto parecería una peli mala sobre una guerra nuclear). El caso es que, aparte de los amigos y amigos de amigos que acudieron, apareció por allí un tío mío, hermano de Paterno, a darme la sorpresa-sorpresa. Pero más sorpresa-sorpresa me dio descubrir que mi primo, su hijo, es músico. La familia es un ente que no frecuento demasiado como podréis deducir por estas palabras. Primos hermanos, tocando en Madrid, y sumidos en la ignorancia. Nada: nos pasamos los mails, los teléfonos y ya volvemos a ser familia. Podemos hasta montar un rollo tipo ‘Kelly Family’ y pasearnos por las tierras de Castilla para vergüenza de nuestros progenitores y familiares cercanos.
Para colmo, el taxista que nos retornó al hogar (a Guitarista y a mí. Mi primo y paterno del mismo se fueron a su casa. Obvio) era el taxista-baloncestista que nos había llevado el miércoles anterior. Madrid no es pequeña, no. Es complicado repetir taxista, pero… ¡el mismo en una semana! ¿Querrá decir esto que habremos de ficharle de road manager en la nueva andadura familiar-musical por Castilla´s land? Hablar no habla mucho, pero conduce y es alto…



Si antes hablo…

Ayer me pasaron cosas. Me llena de alegría este hecho porque, como ya os conté, no me pasa nada digno de mencionar en los últimos meses. A ver, no es que me pasara ‘La Cosa’, pero la cosa (en minúsculas) no dejó de tener su gracia, sobre todo, porque la noche empezó con concierto de Ricky López, gran recomendación que os hago, que siempre promete unas risas… Y las cumple. Ricky que, además, es colega de alguna farra zaragozana nocturna (que nos hemos mamao, vaya), sacó a Alex O´Doherty, más conocido por Arturo Cañas, de los Cañas de toda la vida (’Camera Café’) que resultó ser cliente asiduo de un garito que Guitarrista poseía en San Fernando (Cádiz) del mismo nombre que nuestra desaparecida Lamari (el bar no se llamaba ‘Lamari’ sino que se llamaba con el nombre real de Lamari, que no puedo desvelar porque esto es el Ciberespacio y aquí todos nos llamamos como nos sale de las gónadas). Mundo pañuelo again.
Pero hete aquí que la persona encargada de maquetar, diseñar, ilustrar y esas cosas que hacen que un CD tengan carátula, como es el caso de ‘Buenrollitina’, el último trabajo de Ricky, es un compañero del instituto de Madame. Mundo pañuelo segunda parte.
Después de unas cuantas cervezas (muchas) vuelta a casa en un taxi basket. El ‘jefe’ había sido jugador de baloncesto en la época de Fernando Martín. Así que no tuve más remedio que ver el Ejpaña-Alemania que, como ya sabréis, no tuvimos más remedio que ganar.
No es mucha cosa, pero con los tiempos que corren por mis venas, es suficiente para un post. ¡Con qué poquito me conformo!



Hastío

Sí, ya: no actualizo. No creáis que no me he dado cuenta de este detalle, más que nada porque si no abro el blog, dificilmente voy a actualizar nada. Pero es que ocurre algo por primera vez en mi vida: no tengo nada que contar ni que añadir al hastío existencial que me penetra (sí, muy sexual y tal, pero aburrido. A ver: que te penetre George Clooney debe molar. Que lo haga el hastío no mola tanto). Podía escribiros sobre mis cotidianos días: me he levantado, he desayunado, me he rascado la nalga derecha, he hecho cinco promos y un artículo, cuatro test y una fotogalería, he comido cardos, he cenado pizza, me he enganchado a ls Olimpiadas, me he tomado una birra con los colegas, tengo calor, tengo sueño… Apasionante, ¿verdad? No, no voy a hacer eso. Ni siquiera me voy a dar promo a mí misma a pesar de que el próximo miércoles andaré por Galileo dando un poquitín de por culo (¡oh, ahora vais a pensar que he abierto este post sólo para contar esto… ¿Habrá sido así?). Ya sabéis que no soporto la mediocridad, pero, poco a poco (atención: confesión) siento que me hundo en la misma. No quiero contagiarles, así que me voy a ver si me pasa algo apasionante en el mercado (con apasionante me refiero a que me secuestre la guerrilla marujil o que me den un dos por uno en la carnicería). Hasta más ver, señores/as (coño, acaba de entrar una avispa en mi habitación… ¿Traerá noticias de otro planeta?)…