Para Cecil, con amor
Como no me actualiza ni a tiros por culpa del carné de los webs, (hablo de Cecil) he rescatado este relato que escribí años ha, el cual le dedico con la esperanza de que no se me pegue un tiro en tol cielo el paladar.
NO ME ENTRAN LAS MARCHAS
Primera
La primera vez me dolió mucho. Fue con mi amigo Arturo, un compañero de primero de carrera. La idea no es que me entusiasmara pero había que salir de eso. Así que quedamos una tarde y nos matriculamos en la autoescuela, al ladito de la facultad. Después de gastarme la beca y suspender el teórico tres veces me apunté a un psicólogo.
Segunda
La segunda vez fue dos años después. El psicólogo decía que era un problema de autoestima y que se solucionaría si me planteaba metas e iba resolviéndolas. Aprobé el teórico a la segunda y empecé con las clases prácticas. Mis padres me prestaron la pasta pero el arreglo del coche de la autoescuela lo tuve que pagar yo solito. El profesor me dijo que la labor del copiloto era esencial, que no me preocupase, que igual no era lo mío. El psicólogo no estuvo de acuerdo y me sugirió el psicoanálisis, que eso era un trauma de la infancia.
Tercera
Conocí a Paloma en quinto de carrera. Le flipaban las motos y el sushi (con anisakis y todo… ¡Una aventurera!). Le comenté lo de mi trauma con el carné y me dijo que eso era gilipolleces, que hasta el más imbécil conducía, que ella tenía una amiga encefalograma plano que conducía que te mueres y que yo no iba a ser menos, que hiciera caso a mi psicólogo y que adelante. Total: el día del examen no me presenté. Gastroenteritis, dijeron en Urgencias. Galopante, añadió una enfermera. Son los nervios, cariño, apostilló Paloma.
Cuarta
Me dieron un curro en un pueblo, a treinta kilómetros de mi casa. Me dijeron que en coche me plantaba en un cuatro de hora. Me presenté en la puerta de la autoescuela. Me volví a matricular. Nunca fui: miedo escénico (mi psicólogo tiene respuesta para todo). Rechacé el curro: no había transporte público hasta allí.
Quinta
Repasé el código por mi cuenta. Me prestó el libro el sobrino mayor de Arturo. Mi psicólogo me dijo que igual ya no tenía edad para lo del carné, que me olvidara y que se iba a jubilar. Yo no sé si después de veinte años me seguirá contando lo de haber aprobado el teórico… Lo mismo “Ceda el paso” significa que deje que los demás hagan lo que yo nunca he conseguido. Bueno, me ahorré una pasta… sobre todo en psicólogo.
Punto muerto
Hablé con la profesora de mi hija y le sugerí la idea de que el carné de conducir fuese una asignatura obligatoria en la enseñanza. Algo así como que si no apruebas conducción y religión repites curso. La profesora me miró con ternura y me comentó que se notaba que tenía un trauma con el volante y que en el cole había psicólogos para padres, y que tenía prisa. Me fui de allí diciéndome a mí mismo que mi idea era cojonuda y que cuánto tardaba siempre el puto autobús.