Las bellas huríes no podemos plus
Se avecinan tiempos tormentosos en Danza la Panza. Después de un mes disfrutando del espejito mágico de la clase…¡han vuelto las Chonis con fuerzas renovadas! Resulta (de) que estamos perpetrando una coreografía, velo en alto, de complicada ejecución, al menos para la que os narra, consistente en entrar en clase desde el pasillo a trompicones, colocarse en un lugar determinado y terminar de joderla. En dicho espectáculo, los últimos son los primeros en entrar, pero en vez de manterenos estáticas, hacemos un numerito que nos hace avanzar o retroceder dependiendo de la fila que hayamos ocupado desde un principio. Las Chonis, funcionarias de la Danza, siempre estáticas en la primera fila y acompañadas de Tena Lady, señora entrada en carnes, edad, y ambiciones de poder reflectante (no suelta el espejo ni que llamen a la grúa), no comprendieron la dinámica del ejercicio y se encontraron en la segunda fila sin quererlo ni beberlo, con lo que sibilinamente, alcanzaron su lugar, jodiendo la poca armonía que ya tiene la coreografía. Una compañera quejose de su actitud y la madre de todas las chonis (la profa) no sólo no apoyola, a la compañera digo, sino que desplazola hasta el final de la clase, dándole la razón a la equivocada y mesalina choni, sita, por fín, en su ansiado lugar. Yo, que en esos momentos estaba charlando, as usual, con otra compañera sobre el partido de baloncesto que me estaba perdiendo (maldita sea. Y sí, robamos en la última canasta…¿Y qué?) no me enteré de la trifulca, quedando en la ignorancia y no entendiendo por qué, a partir de entonces, los velos rasgaban el aire. Enterome luego, y habida cuenta de que acabo de comerme la segunda entrega de Roma, esa gran serie, he decidido que al grito de ¡Decimotercera! vamos a preparar una estrategia terrible contra las invasoras espejiles. Pero, claro, como soy medio lela y no soy romana, no se me ocurre ninguna estrategia válida. Es por ello que os pido, humildemente, ayuda: ¿agua hirviendo?, ¿guillotina?, ¿caderazo?, ¿de puta a puta taconazo, que diría Lostnilwen? (complicado ello, pues vamos en calcetines)… Chicos de la cohorte sectil: Roma o, en su defecto, las bellas huríes de la clase Beatriz Galindo os necesitan. ¡Por Júpiter, por Belenos, por Mahoma o por tu padre… ideas!
This entry was posted on Thursday, March 27th, 2008 at 1:19 pm and is filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.
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la polaca Says:
Jo madame, menudo ambientazo tienen ustedes. Siento no poder darle ideas. Además de tener la psicomotricidad de un botijo, soy poco agresiva, y según me voy haciendo vieja, menos. Más bien tiendo al pasotismo y, en caso extremo, a hacer un corte de mangas y proclamar “que te folle un pez que la tiene más frejca” y largarme en pos de nuevos horizontes. Me niego a soportar más gilipolleces de las que soporto en el curro. Allí no tengo más remedio que aguantarme, pero fuera del horario laboral, nada de plastas, oigausté. Pero me divierte horrores cómo cuenta sus trifulcas, y espero anhelante que nos cuente cómo sigue toda esta historia con las chonis a través del espejo de los horrores.
la medio Says:
cagótóloquesemenea…..dejo de ir a danzapanza y se lia….coño!!!…venga de sembrar y de sembrar…..y cuando hay algo que recoger ya no danzo….
Soluciones….a la Tena Lady…un tapón necesita…que parece que tiene muchas perdidas….y a las odaliscas marirosa y mariazul…un novio….eso es lo que necesitan…porque la miriazul tiene cara de poco o de ná….y por eso tiene esa cara de agria y amargá…..
MadameM…el próximo día ponte la primera….juntas un ejercito y cantaís…
Madame M Says:
La Medio es lista: quiere que las agobiemos a base de cánticos, cual sirenas odiseícas. Bien, podría ser. Pasa usted de soldado raso a Centurión pol to la cara. Polaca, su postura es sabia, pero estamos belicosas, témome, y necesitamos que rueden cabezas más allá del Rubicón. No obstante, la nombro consejera, pues necesitamos templanza en esta lucha interna por el poder del espejo. Cuando lo consigamos, se lo daremos a los pobres, no crean que vamos a utilizarlo para mayor gloria nuestra. Es, simplemente, una cuestión de Justicia Máxima. Gracias, matronas mías.
a corderetas con mi alma Says:
Voy a poner toda mi experiencia sobre la mesa.
a) Nos chivamos como los niños peques a la maestra (monitora en este caso). No, eso no suele triunfar, más bien todo lo contrario.
b) Hablamos con la monitora como si no comprendiéramos bien la escenografía tan “compleja” que ha montado. Dónde debe ir ésta, donde voy yo… La salida por aquí y la colocación por allá… Si se piensa que es la mejor del mundo lo explicará como si fuera estúpida, pero puede conseguir el objetivo (que las chonis comprendan algo). Si es una destalentá, le cogerá tirria forever. Elija.
c) Hostia en la cara. Vale, en la cara no que deja marca, pero un tropiezo a tiempo siempre humilla lo suficiente y te hace enterarte de las cosas. Hágalo sutil por Dios.
Se me ocurren varias más, pero como no tengo el placer de mezclarme con semejante peña no sé si funcionaría.
¡Suerte, Espartaca!
Madame M Says:
Lo de chivarnos ya lo habíamos contemplado, pero también lo descartamos porque los romanos no somos así (bueno, sí lo somos). Lo de “me lo explique” se intentó en medio de la trifulca, pero la madre de todas las Chonis ha perdido la paciencia y explica las cosas a gritos, lo que nos amedranta (somos un ejército joven, compréndase)y, además, no sirvió de nada. Lo del tropezón accidental me gusta, pero, ¿quién le pone el cascabel al gato? Además, dada mi maña (no usted, la mía), seguro que la que acabo enredada en el velo soy yo misma. No obstante, queda nombrada gladiadora invicta de por vida. Levanto mi dedo a su salud, señora mía.
Anonymous Says:
Yo a lo del tropezón (que por otra parte es la opción que más me gusta) le veo un pequeño inconveniente: si yo estuviera allí, intento el tropezón y por cualquier cosa falla la estrategia… directamente me lío a tortas.
Impulsiva que es una.
Ánimo, y paciencia. Un dos tres, yo me calmaré…
Besos, Norma
Lostnilwen Says:
Estoy con Norma y, por supuesto, con el taconazo. Que da igual que estés descalza, es una cuestión de actitud. Ensaye usted el golpe de cadera a mala hostia contra las chonis. Cuando se carge la coreografía digale a la profa que usted está en su sitio y que es la Choni la que se lía. A la próxima, pisotón al canto…y así…
Anonymous Says:
yo propongo que formen una tortuga a base de velos (a falta de escudos cuadrados) y se acerquen a ellas despacio a base de pasitos pequeños y susurrando vituperio todas a la vez (que se oiga que insultan pero que no se entienda). además, cuelguen de un costado algún sable de esos de la danza a modo de pílum y garantizo pavor y huida rápida de las desconcertadas enemigas.
(a que se nota que vengo de la Imperial Tarraco, 2000 años de historia me avalan como heredero de las estrategias romanas)
bertus
Alsan Says:
Mi proposición es más belica. Siempre he sido soldado raso. Más que tropezón yo propongo sutil zancadilla.Es efectiva(ya lo demostraron en showgirls) y tiene la ventaja de que además del escarmiento puede conseguir que ellas tengan un pequeños esquince. Un mes sin poder ir a clase.
No los desestimen. La violencia siempre es una opción.
Madame M Says:
Es una lástima no tenerlos a todos en clase. Veo que en temas bélicos andan muy puestos. Pues bien: Alea jacta est, agricolam terra arat, nauta navigat, tu quoque fili me, y demás latinajos…¡A por ellas, oé! Acabaremos con su triunvirato del terror.
Davidik Says:
Pues yo optaría por algo sutil y que parezca un accidente; cualquier tipo de trampa o sabotaje. Un azulejo suelto que casualmente se desprende de la pared y cae sobre la cabeza de una de ellas al salir de la clase, que al coche de otra de repente no le respondan los frenos… cosas de ese tipo. Requiere mayor esfuerzo de planificación que el infalible puñetazo en toa la jeta, pero una vez lista la trampa sólo queda disfrutar observando los resultados.
Madame M Says:
Son ustedes una panda de sádicos. Siempre lo sospeché, pero acabo de confirmarlo definitivamente… ¡Me encanta!
la polaca Says:
La venganza fisica es dulce, sí, pero poco viable. Mejor la venganza psicológica. Castíguenlas con el látigo de la indiferencia. Hagan como que la coreografía, el espejo y las chonis se la traen floja. Pónganse al fondo de la clase, con aire displicente, y mírenlas de arriba abajo con una media sonrisa de superioridad. Conversen entre ustedes sin prestar atención a sus esfuerzos, profieran risas cascabeleras sin que ellas sepan el motivo. La indiferencia duele mucho cuando eres una odalisca con ínfulas y sed de protagonismo, de verdad.
ani Says:
Grite usted, ¡echaté pa’llá gooorrrda!, que eso jode mucho…
Anonymous Says:
Nos estamos liando. Yo creo que hay que cambiar de estrategia. Propongo:
Nos hacemos sus amigas y quedamos antes con ellas, a eso de las cinco, para tomar unas cañas. En las tres horas que quedan las hemos tumbao (que me da a mi que a cervezas no nos ganan). Luego, las metemos en un taxi y las mandamos a Cuenca (podemos ir cambiando la ciudad según el día). Y nosotras, después, a danzar totalmente deshinbidas (a ver si así nos sale), a menear lo que haga falta y a hacer el turco, el paquistaní y el alavirulí esos que dice la rubia.
Si no funciona…eso que nos hemos llevao pá el cuerpo.
Ah! Las cañas las pagan ellas (como somos amigas)