Sombreros
Me van a regalar el Sombrero Seleccionador repleto caspa que utilizamos enla FNAC para la fiesta “good bye, Harry” y no quepo en mí de gozo y de bocata panceta que me he jalao. Lo voy a colocar en el salón junto al sombrero que trajo Guitarrista de Panamá (un idem), el de Guiness que gané bebiendo Murphys (es una larga historia de la que no puedo dar detalles porque lo gané bebiendo Murphys, repito), el de paja que me regaló Nachete por acompañarle a comprarse otro sombrero y otro que no sé qué hace ahí, pero está. Más bien descansan uno encima de otro (al de Guiness se le ven los cascabeles), por lo que el Seleccionador (y no hablo de Luis Aragonés) va a prevalecer, cual cima en equilibrio, sobre el resto. Es una copia exacta del de la peli y me lo han regalado en la empresa por mi buen hacer y porque a ver qué coño hacen ellas con el sombrero lleno caspa (se lo pusieron unas 150 personas) en la oficina. Que más bien va a ser por lo segundo porque mi buen hacer, si alguna vez lo tuve, descansa en mi subconsciente a la espera de revelarse y rebelarse (ambas cosas). También tengo uno morado, monísimo de la muerte muerta, así como de ganchillo o lanilla o… ya será poliéster, que me queda grande o pequeño, según el peinado (liso: grande, con coleta: pequeño, con moño: no way, no entra). Y otro negro, más tipo gorro, de lanilla, también, con agujericos (ideal para la lluvia y tal), y otro gorro tipo el cóndor pasa (de todo), de rayas de colorines con orejeras, como los que llevan los peruanos cuando tañen en el metro de Madrid informa, y y, por último, otro tipo kale borroka, gorro, negro, liso, soseras pero eficaz para esconderse.
Y el caso es que nunca me pongo sombreros. Curioso.
This entry was posted on Friday, February 29th, 2008 at 1:13 am and is filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.
You can leave a response, or trackback from your own site.
Piticli Says:
Pues a mi me encantan los cubrecabezas, sean sombreros, gorros y/o/u gorras. Pero no los puedo usar muy amenudo. Me explico: Los sombreros me encantan pero cuando me pongo uno me dicen eso de: “jaaaaaaaá, que viene el pápa” (que no me importa, oiga… pero se convierte en una coña un tanto cansina). Las gorras, algunas, me obnubilan pero cuando me las pongo… mis orejas toman una dimensión distinta y me siento un poco Mikey Mouse. Y los gorros… cuando me los pongo, pasa un poco igual que con las gorras, pero en este caso mis orejas se convierten en cascos (auriculares, para ser más exactos y no confundir) de esos de los gordos, de los que usan los ‘diyeis’…
aish…
Anonymous Says:
Yo sin embargo odio los gorros. tengo gorras y gorros que nuca uso y que sirven para marcar las perchas. (En la percha de la gorra gris están los pantalones negros.)
A pesar de ello entiendo que hay gente a la que lñe pueden quedar bien. No es mi caso, ni conozco a nadie que encaje en el caso, pero seguro que existe.
la polaca Says:
Vaya fondo de armario gorrero que tiene usté, oiga. Yo tengo uno así como rizadito y con vuelta, estilo astracán de la estepa rusa, pero no lo he usado jamás. No tengo cara de sombrero, me quedan como el mismísimo. Además, en cuanto se me calientan las orejas, me agobio mucho. Con la mata de pelo que me adorna, tengo abrigo suficiente para mi cuero cabelludo, orejas y cuello. Eso sí, conservo el sombrero de copa de mi abuelo, precioso, como peludito, que además es de mi talla. Cabezona que soy, leñe.
Anonymous Says:
Pues otra más, a mi tampoco me quedan bien los cubrecabezas… pero me encantan. Si tuviera una larga melena lisa me los pondría todos (incluso el de los cascabeles).
Besitos
Norma
Lostnilwen Says:
Pues a mí me encantan, tengo cienes y les uso con (más o menos) frecuencia. Desde boinas francesas a gorritos Audrey y puedo prometer y prometo plantarme un tocado un día de estos para una de las bodas. Reconozco que tengo un par que jamás uso (regalos de gente que no atina) PERO me parece que con un buen sombrero uno siempre va bien vestido.
a corderetas con mi alma Says:
Pues yo tengo también unos cuantos y para casi todas las ocasiones.
Sobre todo para el invierno, que las orejillas cogen frío.
Ah! y también cuando me pongo calva, que van ya tres veces que me he quedado al cero y he de cubrir mis ideas con algo.
PD: A mí el verde, el panameño y el peruano me molan mazo, que recuerdo haberlos visto.
Fanegas Says:
Cuantos gorros se necesitan para cubrir la cabeza de un minotauro? bueno no me hagáis mucho caso…la verdad es que tengo un resacon de órdago y claro he leído el escrito de nuestra ilustre Madame M y me he quedado completamente descolocado, que ya bastante lo estaba por las consecuencias lógicas de una noche enfarrada,,,
Sombreros la verdad es que yo solo me he puesto uno en mi vida y fue uno de los días que mas me reí en mi santa vida,,,me lo trajo mi queridisima hermana de Dublin, era un gorro realmente “amilikeado” bueno el caso es que tenía pelo ensamblado, no sé si artificial de felpa color rojo en los laterales, que me daban un aire a mi y a quien se lo puso esa noche de indigente ebrio,,,con un matiz un poco diabólico,,,servil,, lo que son los gorros! como pueden llegar a transformarnos, aquel día me dí cuenta de que la imagen de una persona esta en su cabeza con caspa o sin ella y los gorros son un poco como el mascaron de proa de un viejo galeón, no recuerdo mas de aquel día que despertaba en las chiquitas un especie de atracción en la lejanía, que cuando me acercaba a ellas se transformaba rápidamente en una decepción desoladora para todas ellas, esa gorra cambio mi forma de entender a los payasos de la tele que tantas alegrías me habían dado.
ani Says:
A mi me encantan las boinas y los sombreros, que no las pamelas y las gorras, pero me gustan en la cabeza de los demás, a mi me quedan como el culo.
Anonymous Says:
pues yo los uso a destajo, incluso el que tengo a lo “south park” aunque a algunas personas les recuerde a Ignatius J. Reilly, aunque este año y supongo que gracias al calentamiento global no ha hecho el frío suficiente como para ponérmelo. me envidian mi gorra plana de piel marrón a lo repartidor de periódicos de los 50 en N.Y. y me dicen que el sombrero con el que fui obsequiado en un momento de ofuscación por su dueña me da un aire moderno (aunque yo me veo más semejante a mi padre que es de las dos personas en todo Tarragona que usa sombrero). así que larga vida a los cubrecabezas y usadlos sin vergüenza, que a veces dan que hablar, aunque sea bien
bertus
La Mari Says:
Depende de lo despeinada que esté utilizo alguno de los que tengo, me he puesto a contarlos y han salido unos cuantos, pero reconozco que se me olvida que existen y salgo a la calle con la melena en plan león de la metro.
bss