Inestable
Quién más y quién menos se levanta por la mañana con el día planificado. Algunos, incluso, planifican para toda la semana, y, oyes, les sale bien la cosa. Yo no puedo hacer planes ni para esta tarde. Ayer me acosté esperando la respuesta a un curro que me mandaron el viernes a las siete de la tarde (curro que fabriqué durante el fin de semana) y aquí sigo esperando, mientras los de “mi banda”, que es que ahora tengo una, ensayan en el salón, mientras yo, que no es que vaya de estrellita, es que estoy esperando, les escribo estas cuatro letras. Y es que lo único claro que tengo esta semana es que mañana actúo en Galileo, si los mocos me lo permiten y si no también, pero a eso se le ha unido una llamada matutina anunciándome, cual arcángel que: he de entregar un curro el lunes que viene, tengo dos reuniones el jueves durante todo el día (y yo que iba a sacar entradas para el baloncesto…¡ja!) y he de apretarme las nalgas para sacarlo todo. Es decir: yo ayer no tenía apenas curro y hoy tengo todo el del mundo. Es por ello que estoy loca. Se lo digo por si se habían percatado de este detalle. Y es que hay más lágrimas por las plegarias atendidas que por las desatendidas, que decía la santa de las yemas incomestibles y, prácticamente, paisana. ¿No le habías pedido curro al nuevo año? Pues ahora te jodes, mona. Es por ello que, reitero, estoy loca. Una loca sin horarios, pero demenciada, al fin y al cabo. Voy a hacerme del Estudiantes ahorita mismo que tengo un minuto. Ea!.