Qué mal han hecho las bandas sonoras

Y no me refiero a las de las carreteras. El otro día, Albert (Bertus) o el hombre de los mil nombres, discurría en su blog lo siguiente: si te pones una canción triste en el mp3 y miras el mundo desde tus oídos, la vida puede parecer un vídeo clip y las personas corrientes y molientes pasan a convertirse en los protas de tu vídeo clip particular. Suele pasar, añado yo, más con la música triste que con la alegre. Todos queremos poseer una banda sonora perfecta que nos permita abrir y cerrar los ojos y encontrarnos junto a una chimenea con, no sé, se me ocurre, Geoge Clooney… Bueno, vale, con tu pareja. Y ahí comienza lo chungo: esa escena reconstruida en tu cabeza no se parece nada a la vida real. Y es que, al ser los propios directores y guionistas, de nuestra vida nos vamos de plano cada dos por tres. Esa manía romántica de aferrarnos a la imaginación hace que estemos la mitad del día frustrados, la otra mitad imaginando, ergo fomentando la frustración. Pero, supongo, que, como el hipo, es inevitable.

(He tenido que quitar a Ben Harper para centrarme en lo que quería exponeros, porque ya andaba yo en una playa semi desierta, con vestido blanco, copa Cava y maromo macizorro. ¿Lo ven?).



Querido consumidor

La culpa de que el Planeta se esté yendo a tomar por el culo la tenemos los pequeños (y no es cariñoso) consumidores. Los pequeños consumidores, llamémosles/nos, y esta vez sí cariñosamente, peconsu, derrochamos agua a mansalva porque nos lavamos los dientes con el grifo abierto. Los peconsu hemos de acudir al pequeño comercio, no a los macro, para evitar que se vaya a la mierda. Miles de pequeños puestos de trabajo se están yendo al garete por culpa del peconsu, que es un cabronazo de cuidado. El peconsu es un pequeño depredador que tira de gas y luz para hacerse sus grandes comilonas, para calentar los biberones de sus pequeños en el micro (pequeño) ondas, otro gran depredador cancerígeno. El peconsu ha de comprarse un coche ecologicó (con acento en la ó, de odioso de depredador) para tirar sus electrodomésticos en los numerosísimos puntos limpios de su ciudad, sucia y marrana, por culpa del consumismo feroz del peconsu. Con el agua que le sobra de la sopa de verduras ha de regar la triste planta de su piso de cuarenta metros cuadrados y con la botella de refresco se monta una cadena del water de lo más ecologicá. Recicla el aceite que le sobra (recalentado mil veces) o, si es aún más ecologicó, se hace unos jabones que suplen al Fairy en la tarea de arrancar las manchasunasoluciónquiero. El peconsu es el culpable del calentamiento global y, además, el muy cerdo suda en el metro, no porque la calefacción marque 56 grados centígrados, sino porque, como intenta ser ecologicó, no se ducha, el muy marranón. El peconsu ha de ser el único que se preocupe por la salud de su planeta. Con los cinco euros que ahorra a fín de mes se apunta a una cooperativa de comercio justo ecologicá que le trae naranjas y verduras a casa…en camión, claro. Pero es un camión ecologicó. Al peconsu le llegan mails con caras de etarras para que las memorice y si, por casualidad, los ve por la calle, los siga disimuladamente y mientras contamina el ambiente con su teléfono móvil, haga una llamada a la Benemérita, mientras no pierde de vista al malechor. Y, aún así, sigue siendo el responsable absoluto de todas sus desgracias y de las del Planeta. Al peconsu le cierran las piscinas municipales ya que, por su culpa, no llueve. Al peconsu le cierran las bibliotecas municipales, no sea que el peconsu lea algo más que el Ecologist, revista alarmista y procuradora de enormes pesadillas culpabilitorias, y empiece a darse cuenta de que: por mucho que recicle, fabrique jabones con olor a Marsella (que Marsella huele y tal), ahorre hasta el agua de colonia, se pegue paseos a los numerosísimos puntos limpios de su ciudad y folle bajito, por eso de la contaminación acústica, va a seguir siendo el único culpable de la horrorosa situación en la que vivimos. Porque, queridos peconsus del mundo, da igual que el metro de Madrid informa tenga una de las calefacciones más a todo trapo del Planeta, que los coches ecologicós sean el timo del siglo, que las grandes fábricas y vertederos se pasen las normas ecologicás por el forro de los cojones, que pillen a terroristas sólo cuando les conviene, que en Navidad se gaste luz en las calles a tutiplén, que se hagan grandes cenas para obtener fondos de ayuda para los países a los que se les compra y vende armas sin pudor… Da igual. La culpa sigue siendo del peconsu. Pues, nada: sucidémonos en masa (con pólvora y veneno, no, que contamina y no es ecologicó) y hagamos que el sistema que tanto nos culpa y sus acólitos, los que fabrican las cositas con las que contaminamos, se vaya a la mierda. Muerto el peconsu, se acabó la rabia. Porque sí, es para sentir rabia, joder.



Jodó

84%How Addicted to Blogging Are You?



Comando Odalisca

Como Ana, una de las sufridas Odaliscas de danza la panza nos ha dejado en el abandono marchándose a Berlín, ahora, que tanto la necesitamos, Medio Rubia, Leticia y yo  nos hemos visto en la obligación de crear un Comado Odalisca, cuyo único objetivo es ponernos en primera línea de batalla, delante de un espejo enano, y atestado de marujas con pañuelo y de Choni Fucsia y Choni Azul, que han retornado con fuerzas renovadas y parecen funcionarias del estado ejpañol. Vaya, que no hay dios que las mueva del que creen su sitio: en primera fila a la izquierda según entras en la clase.
Es por ello, que, con la colaboración de otras dos aguerridas compañeras, vamos a dedicarnos a comer chuletas con patatas como único alimento a fín de igualar en lorzas a Tena Lady y acólitas. De este modo, vamos a ocupar dos sitios cada una y vamos a agitar las caderas con tal fuerza y bravía que si veis a una señora, de unos sesenta, volando por encima del Prado, no habréis de preguntar qué acontece: es el Comando Odalisca vengando a una compañera condenada a la última fila, esa en la que no te pispas de nada. Por ello, compañeras huríes todas vosotras, os insto con fervor a la ingesta masiva de hidratos, grasas y proteínas para empezar la tarea que se nos tiene encomendada como buenas bailarinas del vientre (o malas, que es mi caso) que somos o creemos ser. ¡No al funcionariado estático! ¡No a las que se lo toman tan en serio que son capaces de robarle la ilusión a unas pobres muchachas cuyo objetivo es no poner en práctica nunca los conocimientos adquiridos en clase, sino pasar un buen rato agitando lorza! Disfrutad, ahora que aún podéis, de vuestro pequeño espacio de gloria, los lunes y miércoles de ocho a nueve, porque, queridas, la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar. Ja, ja, ja… (joder, me queda fatal la risa maléfica)… Esperad…JA, JA, JA… Ahora sí.



Las brigadas católicas

Reig Pla, obispo de Cartagena, convence a 265 menores de 30 años de Murcia, 162 de Lorca y 150 de Cartagena para recorrer las calles, como mormones, propagando la fe. Ay, ay, que me da la risita floja (me dio). En la era de Internet, ese invento de Belcebú, la Iglesia ha decidido predicar en el desierto, tomando ejemplo de Jesucristo (vuestro señor, no el mío). ¡Viva el proselitismo! Ahora mismo me compro un libro de Darwin y me voy a la puerta de la iglesia a parar a la gente que va a orar y a contarles que lo de Adán y Eva se lo cree Iker y cuatro más. ¡Venga! ¿Os venís conmigo?. ¡De verdad…!

Imaginemos que estamos tomando una cervecita en una terraza de esas que colocamos los madrileños básicamente en donde nos sale de los cojones (una acera transitada, un patio escombros…) y nos viene una horda de católicos jóvenes, guitarrita incluída, que sí, que han dicho que van a llevar guitarras, cual rumano acordeonista, y se ponen a cantarnos el Pange Lingua Gloriosi en toda la jeta. ¿Qué hacemos?

a. Seguir hablando entre nosotros e ignorar la musiquita (como hacemos con el rumano…¿O no?).
b. Ponernos de mala hostia y mandarles callar de malas formas, con lo cual nos acusarán de violentos y apelarán a su libertad de expresión, no a nuestro derecho de no aguantar proselitismos de nadie.
c. Invitarles a que se tomen una sin alcohol (en horas de trabajo no se bebe, no) e intentar convencerles de que Dios no existe y de que la Iglesia es una secta más, acojonada por la marcha de fieles y deseperada por que alguien marque la casilla de los huevos de la declaraçao de la Reeent (te dá cueeeent…).

¿Y qué van a hacer con los que convenzan? ¿Llevarles inmediatamente a la Iglesia para que el obispo canario les llame provocadores? ¿Hacerles rellenar un papelito con su número de cuenta? ¿Les perdonarán primero sus pecados o eso es un detallito que dejarán pasar? ¿Cuánto tiempo estimado les han dicho que pierdan con cada grupo de infieles?

Yo soy del Real Madrid de baloncesto (el furgol me la va pelando, basicament). Me gusta que ganen y veo los partidos los jueves tarde y los domingos morning, en Telemandril (cajcazo da) pero resulta (de) que el número de abonados está descendiendo. Me llama el sr Calderón y me dice: Madame, hija, la afición te necesita. Te mando un dossier y te vas puerta a puerta abonando a tó hijo de vecino. Diles que por cada abono le regalas una camiseta de Mumbrú y los calzoncillos de Felipe Reyes. ¿Y si son del Estudiantes? ¡Mejor, que mejor, hija! Conviértelos. Haz que vean el poder y la gloria del Madrid. Ya, ¿y yo qué saco? la satisfacción de dar la vida por tu equipo… Pues, lo mismo, oiga.

Aquí no vengáis, chatos, que guitarritas tenemos por un tubo.



Meme…que no memo

Copy past del blog de Lostnilwen: “Según la wikipedia es es, según las modernas teorías sobre la difusión cultural, la unidad teórica de información cultural para su transmisión de un individuo a otro o de una mente a otra (o de una generación a la siguiente). Meme. Eso es meme. Sí, yo me he quedado igual que ustedes: boquiabierta (que tengo sueño, esa es la verdad) y circunspecta (que no sabría definir lo que es, salvo que me vieran la cara en un espejo). Lostnilwen propone un Meme. Antes de asustarse debo decirles que un meme no es un cuarteto sexuaarl ni una punción. Yo he entendido, no le hagan mucho caso a mi entendimiento, que es como una cadena que envías y que va rulando a través de los blogs. Por ejemplo, Lostnil (tuteémosla) que está más en el mundo que menda, le ha sugerido (nominado, dice ella) que conteste a estas preguntas y nomine a otra persona, que a su vez nomina a otra, que a su vez es pillada por el jefe nominando y la expulsa, pero, demasiado tarde, pues las preguntas ya andarán allá por la China taoista.
Copio y pego, again:
1. ¿Cuál es la historia detrás del nombre del blog y del nickname?

Que yo recuerde andaba con poco curro y necesitaba expresar una rabia que me carcomía por los adentros (¡maldita sea, no puedo quitar la negrita!, y no es racismo). Total, que llamé al blog como lo llamé por eso de que lo que iba a decir, efectivamente, lo decía aquí, no en la calle, donde podrían partirme mi ya maltrecha cara (varicela a los 21. Macras indelebles a ambos lados de la nariz. Dentadura imposible). Total, que lo abrí y me piqué. Lo de Madame me parecía cursi y señorial a la vez, aunque bastante ridículo. Y, a demás, sonaba a señora con poder, aunque sólo fuera proxenetilizando, palabro que, fijo, doesn´t exists. Y M…. En fín.

2. ¿Por qué empezaste a bloggear?
Vale, ya la he contestado en la anterior. Siempre adelantando acontecimientos…Aunque en realidad lo hice porque me apetecía salir en el heraldo de Aragón, y como ya lo he conseguido estoy por cerrar el chiringuito. ¡Ja, ni de coña! (PUta negrita… Dios, parezco de Democracia Nazional).

3.¿Qué es lo mejor y lo peor que te ha pasado en el blog?
Lo mejor: la gente que he conocido (ea, otro topicazo). Qué sí, que ye verdad, joder.  ¡Y que nos hemos conocido! y ahora somos amiguitos que quedamos para tomar cañas, y unos viajan a casas de otros, y ya nos hemos emborrachado…¡y hasta hemos llorado juntos, señores! Y me habéis destrozado el sofá, y nos hemos ido de concierto, y nos hemos regalado cosas, y mis amigos del barrio me repetan más (jur!)… Y lo que nos rondará la morena esa. Y que este verano nos vamos pá Asturies…¿no?
¿Y lo malo? No sé, yo no le veo nada malo a esto, la verdad.

Y, añado otra pregunta, pues voy a nominar, en justicia, a la primera persona que se metió en mi blog de manera permanente y amigable: Señora Desmond. Y añado una pregunta: ¿cómo coño se metió en mi blog sin saber que yo era colega de su hermano, sito en Madrid, sita usted en Asturies? Me arde la curiosidad (y el estómago. Gripe es). espero nomine usted a otro miembro ilustre (Davidik está dado de baja hasta febrero. Ruego le excuse y le aparte de las nominaciones o se jode el jueguecito). Y, de paso, insto a la Polaca a que se aperturice un bicho de estos y pase a formar parte activa del tugurio que nos hemos montado. Ahí les dejo el marrón…Digo, el Meme. (Lamento lo de la negrita, y ya empiezo a parecer del Ku Klux Klan).



¡Gracias por venir!

Agradecida, emocionada, resfriada y con un ataque de ansiedad a mis espaldas (contractura incluída) os doy las gracias por haberme acompañado ayer en eso que damos en llamar concierto y que bien podría titularse, no sé, reunión distendida con amiga berreando acompañada, eso sí, de tremenda banda.
Los dos días que antecedieron al evento fueron de locura absoluta. En eso se ve la profesionalidad, y me refiero a ser profesional pagado y vivir de ello, sólo de ello, que no ye mi caso, de unos y de otros. No me imagino yo a Dulce Pontes (salvando las distancias. No osaré compararme con tamaña cantanta) intentando inventarse una especie de sudoku, mientras llama a ninios de Ejpaña para hacer un informe, cierra dos reuniones, pone una lavadora, se sorbe un moco, inventa una cena con restos (que hasta el finde no voy al Metadona con Medio Rubia), recibe más curro, ensaya (perro incluído), se zampa otro Ibuprofeno… En fin: que esta noche he petado y, psicosomáticamente hablando, he vomitado la nada, pues nada había que arrojar, en un afán de mi neurona, hastiada, ahíta (García Reneses) y hasta los huevos de dar de sí cuando no hay tal. Y es que el catarrazo del siglo me estaba dando tregua hasta el día del concierto, pero fue bajar del escenario y comenzar la tos más seca y más bobotas de mundo mundial. Eh, eh, dígole al cerebelo, espera hasta la semana que viene, por fa, que he de currelar, y mi cerebelo se espera, pero me envía una somatización a las cuatro de la madrugá que ríete tu de la dermatitis atópica.
Pero me lo pasé taaaaaaaaan bien, hijos queridos todos míos, que estoy pensando que le den mucho por el orto a la profesionalidad y la madre que la parió. Poder cantar en un escenario como el de ayer, delante de todos mis amigos (no nos engañemos: nos conocemos los caretos (a babor) desde tiempos inmemoriales, reencontrarme con gente que hacía la tana que no veía, soltar burradas sin importar que a alguien le moleste… En fín. Un chute por vena para afrontar los días grises del invierno (¡qué herposa y manida figura!). Y es que hacer lo que te mola y que te rían las gracias no tiene precio. Para todo lo demás: sigan enviando curro. De momento, la neurona dice que vale.



Inestable

Quién más y quién menos se levanta por la mañana con el día planificado. Algunos, incluso, planifican para toda la semana, y, oyes, les sale bien la cosa. Yo no puedo hacer planes ni para esta tarde. Ayer me acosté esperando la respuesta a un curro que me mandaron el viernes a las siete de la tarde (curro que fabriqué durante el fin de semana) y aquí sigo esperando, mientras los de “mi banda”, que es que ahora tengo una, ensayan en el salón, mientras yo, que no es que vaya de estrellita, es que estoy esperando, les escribo estas cuatro letras. Y es que lo único claro que tengo esta semana es que mañana actúo en Galileo, si los mocos me lo permiten y si no también, pero a eso se le ha unido una llamada matutina anunciándome, cual arcángel que: he de entregar un curro el lunes que viene, tengo dos reuniones el jueves durante todo el día (y yo que iba a sacar entradas para el baloncesto…¡ja!) y he de apretarme las nalgas para sacarlo todo. Es decir: yo ayer no tenía apenas curro y hoy tengo todo el del mundo. Es por ello que estoy loca. Se lo digo por si se habían percatado de este detalle. Y es que hay más lágrimas por las plegarias atendidas que por las desatendidas, que decía la santa de las yemas incomestibles y, prácticamente, paisana. ¿No le habías pedido curro al nuevo año? Pues ahora te jodes, mona. Es por ello que, reitero, estoy loca. Una loca sin horarios, pero demenciada, al fin y al cabo. Voy a hacerme del Estudiantes ahorita mismo que tengo un minuto. Ea!.



No creo en Dios

Pues sí, no creo en dios (lo voy a poner con minúscula, si no os importa, aunque muchos años de cole de monjas y curas pesan hasta en la gramática y la ortografía). El otro día tuvimos una discusión cordial con Paterno (fuímos a hacerle una visita a su hermosa morada rural, reducto cultural de la Moraña, oasis de paz y de  gatos y libros) y dejamos clarito lo que pensamos cada uno: yo es que soy atea, padre. Lamento lo de la pasta que te dejaste en el cole curas. Si así lo deseas pido un crédito y te la devuelvo en cómodos plazos. Y Paterno, que es muy paternal, me dijo que me metiera la pasta en el orto mismamente y me confesó algo que yo ya sospechaba: que él no sabía muy bien en qué coño creía. Materna marchó rauda a la cocina a preparar unas carrilleras, que dios anda en los pucheros cual Arguiñano, y no lo digo yo, que lo dice la santa yonki abulense, sí, la de las yemas, la que levitaba cual Cofferfield. Sí: la que también tenía truco. Y de ahí pasamos a Punset, y que si la neurona por aquí y la hormona por allá. Y Materna con sus carrilleras y su retranca, que me conoce bien porque me ha tenido en su seno hasta los 24 (digo seno por casa). Todo vino a raíz de que sus nuevos vecinos son testigos de Jehová. Sus ninios andan por la casa como Pedro por su idem y se tienen que ir en seguida porque han de acudir a una reunión. Y yo me enfado, claro, y quiero hacerles proselitismo ateo, pero Paternos me dicen que de eso nada, que en Madrid haga lo que me salga, pero que en el reducto rural me comporte. Y yo les digo que vale, pero que como se hagan testigos de lo que sea me voy a enfadar mucho, y Materna vuelve a las carrilladas riéndose y Paterno se relame intuyendo una conversación agitada, que es que le gusta discutir.

Encontré, gracias a Guitarrista, una página en Internet titulada www.sindioses.org. Os recomiendo la sección: cartas desde la Edad Media, si es que queréis entrar. Yo no obligo a nadie. Recordad: no creo en dios. Las traducciones son malillas, pero hace mucho tiempo que no me reía tanto (joder, qué vida más triste la mía). Que digo yo que si dios reparte el don de la fe tan al azar (eso me decían las sores) para justificar que siempre pusiera cara de “yo es que no me creo nada, Sor”, a mí, desde luego, me expulsó del reparto. Excluída, pues, de la gracia eterna (o sea, partirse el pecho hasta el día del juicio final) me encuentro haciéndome preguntas sobre lo divino y lo humano. Y siempre llego a la misma conclusión: “yo es que no me creo nada, Sor”. De todos modos, y salvo el proselitismo feroz que vivimos por parte de la santa madre iglesia (será tu madre, la mía se llama Carmen y, efectivamente, es una santa, pero por otros motivos nada ingrávidos) me parezco en algo a los creyentes: no robo, no mato, honro a Paternos y sí, como los creyentes, me empalmo con el vecino de enfrente, codicio tus bienes, pero con sana envidia, aunque no te los robo, pago las cañas, quiero a mis amigos, odio a mis enemigos, pero no los mato, y mantengo mis mejillas a salvo para no tener que exponer la otra cuando me tocas los ovarios. Sólo que lo hago porque me sale del sentido común, ese que me dice: “yo es que no me creo nada, Sor”. Por todo ello, os pido, creyentes que leéis este espacio, que me permitáis expresarme individualmente, no en las plazas de las capitales, no montando numeritos, para que pueda decir, sin tener que esconder la cara, que no necesito ningún dios que me dicte cosas que ya me dicta mi cerebro (es muy dictón, el tío). Y que sí, que ya sé que no todos sois así, y que los Teólogos de la Liberación, y que los cristianos de base, que sí, que vale, que muy bien, pero, lo siento: “yo es que no me creo nada, Sor”.



Rebajas (morales)

¡Pasen y vean: todo rebajado a un cincuenta por ciento! ¿Todo?…No, la estupidez alcanza cotas insospechadas. Estoy absolutamente convencida de que la primera señora que se abalanza contra los guardias de seguridad de ese sitio fantástico con semanas fantásticas y rebajas fantásticas (sería fantástico también que tuviese un comité de empresa) es la misma que, sin ningún pudor conocido, dice que es una vergüenza que el marisco suba en Navidad pero que ella, claro, qué va a hacer, que o compra langostinos o se le va la Navidad a tomar por el culo, que o le compra al ninio la Wii o se traumatiza, que o va la primera al primer día de rebajas o se queda sin esa chaqueta que ya videó allá por noviembre y que ahora le sale a 40 lerus en vez de a 80. ¡¡Y es que quiere esa chaqueta!! La quiere para ver el programa del apaleado Moreno a las nueve y media, la quiere para cocinar el marisco aunque no llegue a fin de mes, la quiere para ir a misa los domingos y fiestas de guardar, la quiere para cuando ella y el pariente se hacen escapaditas a Torrelodones a ver si un golpe de suerte les cambia su puta vida que da asco. Y ya que va, le va a comprar a su Mari Luz un pijamita de felpa para cuando se va de fin de semana con sus amigas, todas chicas, claro, que su novio no va a esas escapadas, porque a donde va su Mari Luz hace mucho frío, que la última vez vino resfriadísima, la pobre, porque en esa casa no había calefacción. Y, además, ¿qué es una fiesta de pijamas sin pijamas? Yo se lo digo, señora: un fin de semana con el churri, señora!! (Mari Luz ya ha perdido once pijamas de felpa y dos bragas). Borde me pongo, pero es que esa señora que se abalanza sobre el guardia de seguridad de esa empresa en la que hay que comprar porque es ejpañola, aunque no tenga comité ni leches, dice “de que” cuando la pillan por la calle las cámaras de Tele Cinco y afirma, veloz, que la culpa de todo lo que le pasa a ella, a Mari Luz y a su marido, la tiene el Gobierno. Que no digo que no, que en parte la tendrá, pero del resto no, señora: la culpa de que usted esté arruinada, pero sea la primera en abalanzarse sobre el guardia de seguridad de esa empresa que te devuelve todo sin preguntar pero te cobra un canon, de entrada, como Teddy, por si mangas, la tiene usted, señora. Señora: esa chaqueta va a darle una felicidad efímera y rebajada. Ea, no se me enfríe.