Yo es que ya no tengo edad
Yo quería ser Gollum estas entrañables, pero me está siendo difícil. Yo quería vegetar en Denostada, pero me está siendo imposible. Yo no quería mezclarme con el bullicio sonajeril general, pero lo estoy haciendo, oh, sí. Ayer volví a salir a la calle y regresé tarde, muy tarde, y borracha. No pedillo, no, ni chispá, no. Yo ayer lo que estaba era borracha. Y es que yo iba a cenar con una amiga, nada más. A cenar. Pero me lié, me liaron, nos liamos, se lió. Porque después de cenar en un coquetín restaurante con nombre y dueño maño (eñe, eñe, eñe…) nos dijimos que, venga, una, y no fue una, fueron más. Y estamos hablando de copas con ron, llenas de ron, y un chupito de ron que más que un chupito era un chupetón, y ahí empezaron las lagunas de Ruidera. Y es que se me borra la entrada a los bares …Bueno, y la salida. Sé que hablé con dos tipos que estaban mucho más borrachos que yo, lo cual tranquiliza bastante, ya que a uno le dije que se parecía a Andie Mcdowell, que, como todos sabéis, es una tía que se tapa las canas con un tinte muy güeno porque ella lo vale, y yo quería referirme al prota de la Naranja Mecánica, y el tipo me miró y me dijo que todo el mundo se lo decía. ¿Lo de Andy? Sí, lo de Andy. Ah. Y no quise desfacer el entuerto porque pá qué. Pues sí, eres clavadito a la de Cuatro Bodas y un funeral, chato. Pero hoy no: hoy no salgo, no, no. Hoy no me mueve de aquí ni George Clooney que viniera a buscarme con un ramo de rosas. Todavía si viniera con una botella de ron… Hoy no. Mañana, quizá.