Las espinacas no tienen casi hierro
Popeye, evidentemente, tomaba Ferrosanol. Me encanta cuando alguien me habla de nutrición con la sapiencia que da el descaro y las revistas macro bióticas (¿vida enorme, significa?). Hace años el aceite de oliva era una mierda, ahora no lo es, pero, cuidado, pequeñas aprendices de Vicky Beckham, porque engorda hasta crudo. Comer carne es malísimo, pero recuerdo que recién operada y con gran pérdida de hemoglobina, soñaba con filetes de ternera en la habitación del hospital. El médico me dijo: come carne roja durante las próximas semanas siempre que te apetezca. Si acompañas la carne con zumo de naranja, dejarán de llamarte gourmet, pero recuperarás toda tu hemoglobina, que para eso es tuya. Reemplacé la naranja por vinito bueno, que posee también vitaminas, y a las dos semanas estaba bailando samba. Las lentejas están muy ricas, pero sin hueso de jamón su aportación de hierro se diluye. Los orangutanes no son vegetarianos y abusar de la soja no es sano. Eso, de momento. Tal vez el médico policía de “Saber vivir” cambie mañana de idea, o los científicos descubran que las alcachofas son cancerígenas. Limpiarse el cólon uno mismo puede ser peligroso y la copa vaginal para esos días del mes es una guarrería como la copa (y van dos copas) de un pino. ¿Somos lo que comemos? ¡Coño, espero que no! eso sí: comamos lo que comamos, tarde o temprano, vamos a ser comida, así que comamos lo que nos siente bien y punto. La lechuga en exceso produce cólicos, pero para que te salga un gotón digno de reyes hay que comer filetes hasta para desayunar. Desmitifiquemos el tema ya, por Dios, busquemos médicos razonables y bailemos hasta caer extenuados, si las Marujas Odaliscas nos lo permiten con sus codazos. Brindo por ello.