La desdichada vida de María Paula Eduvigis
“Me llamo María Paula Eduvigis y os mando este mail para advertiros de los terribles peligros que os acechan a la vuelta de la esquina (no sólo en Montera). Hace un año abrí un correo con el asunto: “invitación” y un horrible virus se apoderó de mi computadora dejándome sin trabajo a mí y, por consigueinte, a mis cuatro hijos, que dependían del sustento que yo les proporcionaba. Angustiada, me fuí al cine donde un tipo me abordó en el parking con un perfume que, en realidad, era un somnífero cuasi letal, que me atudió. Me desperté violada y sin las pocas monedas que me quedaban. Aún así, me colé en el cine, donde me clavé una jeringuilla con SIDA (¡tengo un papo, señores!). Escribí a Ricky Martin para que mi pequeña Ana Paula se llevara una sorpresa, más cual fue la mía al pillar al cantante en el armario y a mi hija con el pequinés lamíendole sus partes empapadas en foie grass (mira que le dije: Ana Paula, el foie grass es para tus hermanos, no para el perro). El benjamín, José Felipe, metió al gato en una botella de cristal y el pobre se ha quedado enano y el mayor, Arturo, metió a la madre del minino en el microondas para que se secara (estaba rico, salvo la cola, que no fue de nuestro agrado). Al cabo del tiempo, me salió un sarpullido en el pezón que resultó ser enfermedad de Paget, y cuando fuí a Houston a curarme con el dinero que robé al encontrar un DNI, con el que compré también veinte coches de lujo sin que nadie sospechara, me durmieron y aparecí sin un riñón en una bañera con hielos. A mi regreso a casa me encontré con que un cocodrilo salido de un alcantarilla vivía con mis hijos, uno de los cuales se acababa de liar con la chica de la curva, antes de que el Rey Juan Carlos le salvara de una muerte segura disfrazado de motorista. Noelia Alicia, otra de mis hijas, y ya van cuatro, como os dije, se tragó una larva de cucaracha al lamer un sobre y al llamar al desinsectador éste nos contó que había bebido leche de un brick con extraños números y se había intoxicado, debiendo abandonar su trabajo en IBM, por lo que ahora se dedicaba a la desinsectación. En ese momento suena mi móvil, sale una campanita y me roban todo el saldo, cosa que descubro unos meses después porque soy algo corta de entendederas, pero no me importó, pues seguí comprando coches de lujo con tarjetas ajenas y así me costeo la diálisis. Ahora estoy más tranquila: desatasco el water con la Coca Cola y escucho el aserejé al revés, lo que me ha llevado a pertenecer a una secta satánica que roba coches (no los míos), invita a la gente al cine y aprovechan para robar su casa. Ana Paula se recuperó de sus hongos vaginales y se casó con Alejandro Sanz, aunque le pilló con un tipo en la Joy Eslava haciendo el perrito (que le gustan los animales), Noelia Alicia ha superado su cáncer por utilizar antitranspirantes, Arturo trabaja en una empresa de troncos de Brasil “con sorpresa” y el benjamín ha montado su propio negocio de gatitos al vapor. Gracias a Dios vivo para advertirles. Por cierto: si alguien tiene AB negativo, me lo mande, por favor, para la hija de la amiga de la cuñada de un vecino, que lleva ocho años muriéndose y por cada frasco de sangre el Hospital San José de Texas le hace una transfusión de un minuto. Os dejo ya, me voy a Mercadona, a ver si me dan mis 100 euros en compras, a Nokia a por un móvil (ya he reenviado los tres mil mensajes) y a Microsoft a por un ordenador, que el mío lleva un año destrozado por culpa del virus “invitación” y “Juegos Olimpicos de Moscú”.
Al próximo que me mande una cadenita de este tipo le arranco la cabeza. Gracias.