Mientras María José duerme…

…En el sofá, que denostada es de una sola cama, pienso en lo curiosa que es la vida (o lo mismo no es curiosa, pero queremos que lo sea). Hace años yo curraba en una radio libre, Onda Latina, cuando me llegó un Cd de una maña que radié hasta la saciedad (los cantautores no son santo de mi devoción, si la tuviera, pero cuando algo es bueno, es bueno). Hacíamos un ciclo, “Silencio, se trova”, y la invitamos a darse la paliza desde Zaragoza, cosa que hizo sin saber dónde iba a parar. La radio estaba sita en un local de PCE y los caretos de Marx (sin hermanos) y la Dolores (si vas a Calatayud…) eran el único adorno en una sala desvencijada, llena de sillas de playa y de colgados con hambre de música y caras nuevas. Y se hizo el concierto y a todos encantó. Y volvió años más tarde a la misma desvencijadez (y me lo invento) con disco nuevo y empezamos una relación intermitente (Zaragoza, ida y vuelta) que duerme con ella en el sofá de mi casa.  Luego fue Corde. Y, de nuevo, Zaragoza. Mi casa. Su casa (de ustedes). Y sigo cerrando círculos hasta que me funda en un abrazo. ¿Para cuando ustedes?