Animalicos de monte

No me habéis decepcionado en absoluto, panda animales. Hasta la dulce Ani ha dejado entrever, sin necesidad de luna llena, esa mujer loba que lleva dentro. Propongo una idea de programa, así por encima, y me salen las bestias pardas completando el tinglao. Os amo, sí, os amo. Bueno, a los catalanes los estimo, que una sabe idiomas (ya tal). A ver si deplegáis toda esa mala leche en las urnas, hijos míos.

Pues sí, ayer estuve en la presentación del nuevo trabajo de Clara Montes (Guitarrista aparece y desaparece de la formación cual Guadiana). Estuvo bien, aunque lo de cantar copla ya me está aturullando un poco. Soy fan de la Piquer, que no era franquista, era Piquerista, inaguantable y genial. La Montes monta el espectáculo basándose en vivencias bastante deprimentes, la verdad. Claro, que el CD se llama “Desgarrada” y no va de penetraciones anales precisamente. Luego me dice Guitarrista que en mis pretendidos monólogos graciosos sobre el escenario doy el coñazo. Pues sí, lo doy, pero creo que no deprimo, quizá despierte la verguenza ajena, como los telespectadores del Diario de Patricia, pero no he visto llorar a nadie. Bostezar sí, ¿ves? Bostezar me bostezan mucho. El caso es que acabas con una sensación de…”qué bien, pero, qué alivio”. No sé si me expreso con corrección. La historia es que, al acabar la presentación, Blanca y Radiante II (o sea, la Patty, que se nos casa en plan hippie en mayo. Por Dios, no os caséis más) y la menda se introdujeron en el cóctel de invitados y novios, novias de, en busca del canapé, ése en forma de pececillo que guarda en su lomo salmón, jamón… Ése que da en la SGAE con el dinero que roban… Sí, ése: el canapé por antonomasia. Pero no, sólo había Cava y fresas con chocolate. Muy fino, pero es que la Patty y yo somos de Aluche/Batán y las finuras como que no las captamos. Que teníamos hambre, vaya. Menos mal que Guitarrista y Bajista nos invitaron al camerino (guarras, que somos unas guarras) y no sé qué intenciones tendrían ellos, pero no puedieron expresarlas porque Blanca y Radiante II y yo nos arrojamos sobre los sandwiches de jamón y queso y de lomo y una cosa misteriosa que sabía a nada, pero crujía (pensamos que era patata, luego manzana… daba igual, se comió y punto). Al ratillo apareció Clara (qué guapa es esa muchacha) y Patty se marchó corriendo (desde aquí decirte, maja, que nadie echó en falta los sandwiches). Yo me quedé, saludé y me llevé el ramo de flowers de la artista, ya que se iba de viaje y no era plan de pasar el ramo por los scanners del AVE. Así, con la guitarra, el multi y el ramazo regresamos a Howargts, digo, a casa, después de aguantar a un taxista ahíto de Ruiz Gallardón. A ver si despliega toda esa mala leche en las urnas.