Enmimismada en mi misma mismidad

Estoy preocupada: ya ni las clases de danza me sacan del círculo mental en el que me hallo inmersa desde el 4 de enero, apróximadamente. El no dedicar prácticamente nada de tiempo a rascarme la axila, está haciendo que me introduzca en una espiral bastante improductiva de rutina y tedio. Y es curioso, porque se supone que mi curro consiste en tener ideas brillantes y plasmarlas en un papel, y lo intento, incluso, a veces, las menos, lo consigo, pero éso va en claro detrimento de mi persona.

Rascarme la axila me encanta (cámbiese axila por cualquier otra parte, más o menos pudenda).  Lo que mucha gente atareada considera una pérdida de tiempo a mí me reestructura mi nada complicada cavidad cerebral (tómese cavidad de manera literal). La gente se va de vacaciones. Yo me rasco el sobaco. Para mí es tan productivo como una tarde en la playa. Es más, en la playa me aburro, porque tocarse la axila requiere de soledad, recogimiento y un sofá. Y nada que hacer. En mi mismidad veo las pelusas de mi casa y me pregunto a mí misma por qué no las limpio. Y eso me lleva a la infancia, y veo que no he cambiado. La sensación onanista me invade. Me mola. Todo ego, pero un ego tan ególatra que sólo me pertenece a mí. Así soy menos el coñazo a la gente. Cuando uno no tiene la oprtunidad de darse el coñazo a una misma, corre el riesgo de dárselo a los demás. Sólo cuando mi mismidad está completa es cuando puedo salir a la calle libre de mí misma. He pensado tanto en mí que quiero escuchar a los demás. Si no me rasco la axila corro el riesgo de pedir que me la rasquen, y aunque mi higiene personal es impoluta, entendería las caras de perplejidad y, por qué no decirlo, ajquito.

Tengo un ego tan descomunal que odiaría que los demás lo notasen demasiado. Por eso hace tiempo que me relaciono menos, que no me apetece salir, que no me sale de la axila estar de buen rollo, que me toca la misma que me inviten a eventos, que camino por la calle con el único objetivo de que el moho no se estanque. Necesito un día o dos de egocentrismo a solas. Pero, amigos, no me lo permiten mis actividades alimenticias. Ya llegará. Hasta entonces, ruego paciencia. O no.

This entry was posted on Tuesday, February 13th, 2007 at 2:20 pm and is filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

10 Comments

  1. Norma Says:

    Pues recójase querida, recójase tranquilamente. El ego hay que cuidarlo, ¡y mucho! porque es muy fácil que alguien venga (o al menos lo intente) a pisotearlo…
    Y a mi póngame cuarto y mitad.
    Bs

    February 13th, 2007
  2. sobretodo Says:

    Como se te va la olla Madame, esto ha sido un sucede que me canso de ser hombre de Neruda en version cultureta!! Ay hija mia todo te pasa por no ver Aqui hay tomate por las tardes y dedicar ese tiempo a expiar el moho de las ventanas!! Con carinyo, sobretodo

    February 13th, 2007
  3. lamari Says:

    A mi me me gusta mucho dedicarme un par de días a la semana…..me relaja….reorganizo mis cosas…..en fin que me gusta. Hay veces que se me olvida, me dejo…pero intento que esto no ocurra. Bss

    February 13th, 2007
  4. lugh Says:

    Que razon tiene nuestra sabia Madame. A veces necesito una axila gigante que arrascar. Me gusta poner en orden mis pensamientos, a veces caer en el pozo mas asqueroso y profundo que encuentro, para salir de ahi con la vision renovada. Nada, arrasque cuando pueda.

    February 13th, 2007
  5. ani Says:

    Yo soy tan gil, que cuando alguna tarde me he rascado tirada a la bartola, luego me siento culpable, precisamente por eso, porque veo las pelusas correr y me desestabilizo.
    He de reconocer que lucho cada día porque esto me afecte cada día menos e intento quererme un poquito más, ego, ego, y más ego po diosss, pero sin pasarse eh?

    February 13th, 2007
  6. A corderetas con mi alma Says:

    Yo, de echo voy a ser el ego más grande jamás hallado. Después de estar 7 horas en urgencias con familiar tocapelotas,he decidido que mañana me tiro toda la mañana recogida en la cama. Así que no me rascaré la axila, pero espero que la gripe y/o resfriado salgan por patas cuando noten que no les hago mucho caso.
    PD: Con usted, paciencia y lo que haga falta. Se le notó agobiada en los madriles, pero todo pasa porque se hace camino al andar…o argo.

    February 14th, 2007
  7. A corderetas con mi alma Says:

    Rectifico: Yo, de hecho… ¡joder con los temblores gripales!

    February 14th, 2007
  8. Davidik Says:

    A mi también me parece muy importante lo de rascarse la axila. Yo no me siento culpable cuando lo hago, porque como no es casi nunca, el día que me la rasco suelo pensar que ya era hora. Por cierto ya me va haciendo falta, a ver… hoy no puedo, mañana tampoco, el viernes una fiesta, el sábado ruso, luego me voy a Polonia, regreso… ¡el miércoles 28 por la tarde tengo un hueco! Adjudicado. Me lo apunto: “rascarme la axila y otras partes pudendas”. Ya sabeis que nadie me proponga nada ese día que lo tengo ocupado. Me da que con una tarde no será suficiente, pero por algo hay que empezar.

    February 14th, 2007
  9. Cecil Says:

    Yo tengo las axilas ya en carne viva, lo cual quiere decir que en la zona inguinal no queda nada que rascar, porque fue la primera en caer. Mañana empezaré con el colodrillo, y es que si la pereza (no hacer algo cuando es menester) es el gran defecto del ser humano, la vagancia (no hacer nada cuando no hay por qué hacerlo) es lo más parecido al nirvana. ¿O no?

    February 15th, 2007
  10. ani Says:

    Cecil, jamás oí una explicación tan propia y acertada como la que ha hecho usted entre pereza y vagancia. Bravo!

    February 15th, 2007

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