Hipnotismo

Estoy haciendo un reportaje sobre la televisión. Sí, yo como, como ustedes, mis padres no me pagan la luz ni el agua ni las compresas Super Alas Dry Night. Por eso escribo sobre lo que me mandan, sin pudor, sin complejos, sin ganas. Total, que me revienta la meninge, las células espejo no se reflejan en nada, me duele la cabeza y, por ende, estoy abatida, dado ese estado recientemente narrado. Porque la familia Ingells daba asco, el anuncio de Cola Cao es racista, no entiendo nada de Star Trek y sigo en ello, y Candy Candy y su Anthony apestaban. Y tengo que entregarlo en breve, muy breve espacio de tiempo.

Todo ésto para comentarles que me he tirado en el sofá, he babeado con la medicina moderna y sus médicos y, cuando me disponía a ver Noche H…¡Zas! He hecho zapping, y cual sirena engatusadora de una famosa, aunque no leida, reconózcanlo, yo sí lo he hecho, leerla, digo, epopeya griega me he quedado pegada, extasiada, aturdida, embobada, estupidizada, cual en lavado de cerebro súbito, con el programa ese que elige a seres humanos para que nos representen…¿En los Nobel?… No, en Eurovisión. Y, encima, he llegado a las votaciones por comunidades autónomas… Sí. Los individuos que poblaban el plató tenían todos unas pintas de “Por favor, necesito triunfar como sea” que, disculpen mis prejuicios, no me ha hecho falta ver nada más. Sí he notado, pues comenzaba a darme cuenta de mi absoluta entrega a la 1, que independientemente de como cantaran, sus paisanos les votaban. Y ahí es cuando me he despertado de mi letargo (ya saben que escucho a Punset de vez en cuando dándole órdenes a mi neurona. Gracias, Eduard) y he exclamado, provocando un súbito y violento despertar de Guitarrista: ¡Pero, votan! Sí, la peña vota. Igual no en unas elecciones, pero sí votan a un pavo/a o grupo que acaban de escuchar por vez primera (que queda más poético) y, no sólo ello, es que pagan por esa acción. Así que me voy a la cama sin saber quién ha ganado, ea, que les den… ya lo veré en Eurovisión.