Queridos infantes: ésto es lo que hay
Hoy me he levantado a las seis de la mañana. A esa hora no hay nada, sólo silencio y bostezos. Me acosté a las once, dí vueltas hata las tres, me dormí a y cuarto y a las seis abrí un ojo, luego el otro y luego me desmayé. Aún así logré levantarme y, de manera metódica, me calenté un café y me lo introduje mediante un catéter por la vena del brazo derecho. No way, pero consuela. Los doctores afirman que la sustancia gris del cerebro consciente se activa a eso de las doce del mediodía (vale, me lo acabo de inventar, pero lo he convertido en mi lema vital). A las siete caminé hacia el metro. En las calles no hay nadie. Están todos abajo… ¿En la obra? Bueno, sí, en el metro. Una señora me hace una biopsia del páncreas con su dedo y un tío me introduce un boli en el ojo. Medio ciega, me dispongo a transbordar. Me empujan y me aplastan, me despeinan y me miran.No entiendo por qué no hay más criminalidad en Madrid. La gente llega así al curro… Yo mataría. La humanidad tiene salvación. Mi estación. Huelo a sudor y os juro que me acabo de duchar. Salgo del suburbano, yo, el sol no. El Astro Rey pasa.
Me han contratado en un acto conmemorativo de los Derechos del Niño y de la Niña . No canto ni bailo. Mi misión es vigilar que nadie salga herido. Hay unos trescientos pre adolescentes y sus hormonas revolotean por el teatro. Empieza el acto y se van calmando. Bajo a preparar cajas de regalos. Vuelvo a subir (es bueno para los glúteos y te mantiene despierta). Hay una pandillita porculeadora que no para de rajar. El resto parece que atienden. Bajo. Subo. Bajo. Los niños me llaman seño (no saben que me llamo Madame M). La juventud baila… Y es, entonces, cuando ella aparece. Ana, esposa de, madre y mujer trabajadora, política incansable en aras de las libertades, abuela joven y ejemplificante. Terso cutis, elegancia clásica, pelo que, por defecto y exceso, visita demasiado la pelu. Ana entre los niños. Ana oliendo el sudor de sus pequeños. Ana intentando no torcer la nariz. Ana abanicándose con el folleto de los derechos de los infantes. Ana a punto de desmayarse. Ana lee cosas institucionales y hace promesas electorales a los niños y niñas que la miran con una mezcla de “ésta me suena” y “¿cuándo se baila?” Un niño grita: “Viva la República, viva Zapatero” (verídico). Pobre, él que sabe. Ana termina y se va por donde ha venido, aunque más mareada. Hoy, 20 de noviembre, ha sido para ella un día duro: Franco ya no está, Jose María ya se ha ido… y los niños quieren acercarse a ella.
Davidik Says:
Por más que lo usted dramatice, lo de levantarse a las 6 no deja deja de ser algo familiar para mi. No le quito mérito, sé que es duro al principio, pero todo es acostumbrarse. Llega un momento en que uno es capaz de dormir de pie en el metro y a la vez llegar sano y salvo al curro, esquivando inconscientemente bolis, paraguas y otros objetos que a esas horas son armas mortales al ser manejados por personas también en estado de cuasi sonambulismo. Lo que me parece más duro es encontrarse con Ana. ¿No explicó a los niños lo de las peras y las manzanas? Eso de que puedes sumar peras con manzanas, pero no puedes sumar peras con plátanos de Canarias… o no, ¿cómo era? es que a mi no me quedó muy claro. ¿Usted se lo sabe?
Norma Says:
Yo un pelin más tarde… 6:45 que tampoco está nada mal… Madame, peligroso trabajo, demasiado niño, demasiada hormona para mi gusto… una ya no tiene paciencia pa según qué cosas…
Buen día, besitos
lamari Says:
Esta Ana, querida Ana!……es la jefa de un familiar mío muy cercano y dice que es una inútil, entre otras cosas firma con pluma documentos de estos que llevan calco (no sé cómo se llaman si es que se llaman de alguna manera), es un ejemplo tonto pero….no me acuerdo de más anécdotas. Me gusta lo del niño ese de Viva la República….es hijo del Bush de Florida?…Madame, como dijo mi hermana un día que tras dar 25 vueltas por la M30 conseguimos salir de ella y llegar a nuestro destino, “No sé cómo no hay un índice de suicidio más alto en esta ciudad”….y ella ni madruga, ni va en metro. Bss
ani Says:
Recuerdo esos días en los que tenía que subir a madrid desde mi ciudad dormitorio, más de una hora de transporte público y cuando llegabas al curro no se notaba que habías planchado la ropa, ni que te habías duchado hacía un par de horas, pero, como dice Davidik, te acabas acostumbrando y tu pituitaria deja de existir durante un rato, hasta que de nuevo pisas la calle…
Afortunadamente yo trabajo a 10 mn andando de mi casa y ya no zufro más esos inconvenientes. Lo de verle a Ana el careto si que es un sufrimiento, realmente tienes mérito Madame. Deberías presentarte tú a alcaldesa. Ya tienes mi voto!
Madame M Says:
Para vuestra tranquilidad, y la mía propia, os diré que fue un curro eventual, ocasional, anecdótico… Vuelvo a ser la de antes: la trasnochadora, la que se levanta tarde… Vuelvo a ser cuasi feliz. Por eso no voy a presentarme a alcaldesa. Noticia: La Mari se ha abierto un blog… ¿Por qué no lo publicita? No lo sé. Lo haré yo: http://lamarisevaamacondo.blog.com. Y otra más a la secta. ¿Coparemos la Red? Ojalá.
A corderetas con mi alma Says:
Uff,duros recuerdos los madrugones que me daba yo en Madrid,con niñatos apestando a alcochol los sábados y domingos (que jode más). Lo de aguantar a niñ@s también me suena. Pero,a lo que no me hago a la idea,es a ver un día a Anita y no decirle nada. Me ponen a las dos Anitas “las fantásticas” juntas y os digo que no soy capaz de callarme…Sería “casi una experiencia religiosa”,de la que se acordarían de por vida…mmm,¡¡¡qué ganas les tengo!!
Cecil Says:
Siempre hay alguien que madruga más que uno. ¿Quién coño es el tío que se levanta todos los días antes que yo a poner la ciudad otra vez donde estaba el día anterior? Eso sí que es una putada. Pobre hombre.
¿Nuevo blog en el círculo sectario? Guau, apasionante, una conexión Macondo - Texas. ¿Cómo andará la diferencia de horarios?