Clamores: clamorosa pitada

Ayer estuve viendo uno de los tres conciertos programados por la sala Clamores, en concreto, el de las ocho y media. Tres eran tres: María José Hernández (8.30), Luis Salinas (9.30) y Leo Masliah (1.30). El dueño de la sala está de rebajas y en su infinita misericordia se dignó a no cobrarle a la cantante zaragozana los 600 euros que pide por tocar en Clamores pero, ay, había que empezar a y media y acabar a y media. A las ocho se produjo un revuelo de camareros (que no paran de rajar, por cierto): comenzaron el baile pasando delante del escenario a todo correr, poniendo carteles de “reservado” en las mesas donde estábamos sentados (no, no estaban reservadas, había gente sentada), cobrando las consumiciones como alma que lleva el diablo. María José, que dió un concierto fabuloso, se disculpaba mirando el reloj con cara de “si lo sé me quedo en Zaragoza” cuando anunció el final de su corto concierto. El público pidió un bis, faltaría más, la cola de los jazzeros que iban a ver a Salinas armaba un guirigay del copón (mucha cultura musical, muy poquita educación), los camareros se ponían nerviosos y el individuo que regenta la sala exclama en alto: “Venga, un bis, pero rapidito”. Como os lo narro, como lo estáis escuchando. Y nos echaron con viento fresco. No es que el público de María José hubiese entrado en la sala armados con escopeta y sin pagar entrada, no es que no hubiesen pagado sus carísimas consumiciones, que yo sepa no insultaron a nadie… Es que la avaricia, esa que rompe el saco, pasa por tratar como ganado a personas que todavía van a ver música en directo. No sé cómo lograron expulsar a toda la gente que iba a ver a Salinas, no sé como mi admirado Masliah se presta a tocar a la una y media de la mañana en un garito regido por patanes, y, sobre todo (que, por cierto, se pone separado. No entiendo esta nueva moda de juntar y separar palabras arbitrariamente) no entiendo por qué no nos plantamos todos ante tamaña falta de respeto. En fín, que al Clamores va a ir Rita, la cantaora, a ver si a ella le dejan hacerse un bis.