No me reconozco ni yo
He cambiado y he pensado bastante si mostrar este cambio en la web por si no les agradara, pero una de las cosas que me he propuesto en mi nueva vida de "más que nada a lo que me dedico es a currar" es ser sincera aún a riesgo de caer en el "sincericidio". Cuando se tiene tiempo para pensar es fácil filosofar, que es lo que llevo haciendo desde hace años. Como ahora soy una proletaria explotada por decisión propia (esto lo digo para autoanimarme) sólo tengo tiempo para currelar, dormir y pensar muy, muy bien a qué y a quién dedico el tiempo libre, me he enemistado con medio país que no comprende esta decisión, sabia o no (el tiempo dirá...Y si no lo dice, que le den). Pero es que otro de los cambios internos es: piensa lo que quieras, ponme a parir que si así te vas a quedar más a gusto, eso que sales ganando. Me voy conociendo más y, aunque no me gusto mucho, he decidido soportarme. Ojo, yo he decidido soportarme, no que el resto me soporte. Podía haberme ido a la India a meditar, pero es que no me llega la guita, así que he decidido concentrar la meditación entre promo y artículo y, precipitadamente, que tampoco tiene que durar la paja una hora, he llegado a la conclusión de que llevo mucho tiempo perdido en tonterías propias y ajenas y que, puestos a elegir, prefiero escuchar discos que he grabado con mi voz, que decía aquel. Consciente como soy de que moriré sola y rodeada de bolsas de basura, voy dejando huecos para las mismas desde ya, no sea que se adelante la cosa y me pille a a otra idem menos importante. Vamos, que he decidido hacer lo que mucha gente lleva haciendo toda la vida, pero sin justificaciones ni arrepentimientos judeocristianos: voy a rendirle merecido homenaje a mis trabajadoras nalgas en los ratos que me permitan estos horarios del infierno. No pido que se entienda ni que se comprenda, sólo expongo una nueva situación. Pues esto es lo que estado haciendo este mes y medio... Y alguna otra cosa, pero eso es otra historia y, como estoy perraca, ya la iré desgranando si mis posaderas, las nuevas hacedoras de mi vida, me lo permiten... ¿Qué queréis, bonitas mías?

